De un momento a otro todo es luz, soy consiente de mi desnudez y la de Eugenia. Se escuchan pasos que avanzan por el pasillo, ambas nos miramos, estoy asustada, no entiendo lo que sucede, solo sé que Eugenia reacciona y comienza a vestirse de una manera rápida y silenciosa. Yo también comienzo a ponerme mis prendas, pero ya es demasiado tarde, no alcanzo a tapar nada de mi piel. Dos hombres vestidos de azul entran con armas en mano, uno es calvo y el otro va por las mismas. Se quedan estupefactos al vernos así. Eugenia intenta levantarse, su rostro intentando parecer tranquilo, solo deja ver sus labios moviéndose nerviosamente. Yo me encojo donde estoy, no sé que hacer, pienso en lo peor, a Eugenia en la cárcel por mi culpa. Trago saliva en medio del silencio. Nadie dice nada, el hombre

