Fuerte conexión

2251 Words
Cuando llegaron al aeropuerto un hombre muy simpático los esperaba, el hombre era de edad media y tenía un tatuaje de un delfín en su pecho. Fue imposible para Adele no verlo, en especial que aquel sujeto tenía su camisa semi abierta para lucir orgulloso su tatuaje. Cuando estuvieron cerca el hombre muy sonriente dijo: ¡Paolo amigo, que gusto verte! Adele pensó que ese hombre le daría a Paolo un abrazo fuerte ya que caminaba hacia ellos con los brazos abiertos. Pero para su sorpresa el hombre a quien abrazó fue a ella. Adele sintió que aquel hombre la asfixiaba con su abrazo, hasta que la soltó y con un efusivo saludo le dio dos sonoros besos en sus mejillas, para luego decirle a Paolo: Amigo, ¡tu novia es hermosa…! Paolo y Adele se miraron, aquel sujeto la había confundido con la novia de Paolo qué se suponía llegaría a Nápoles por la tarde, Paolo estaba a punto de aclararle el error cuando Adele dijo: ¡Gracias, que amable de su parte! Sonriendo se acercó a Paolo y lo tomó del brazo, mirándolo a los ojos le pedía: ¡Sígueme el juego! A Paolo le hizo mucha gracia ver a Adele nerviosa y preocupada por ser descubierta en su mentira, así que abrazando a Adele de su cintura, le dió un apasionado beso para que el hombre que los miraba con una gran sonrisa no dudara de lo que Adele le había dado a entender. Al sentir los labios de Paolo sobre los suyos Adele no perdió la oportunidad de besarlos, el beso que debería de ser fingido se volvió demasiado real, tanto que Paolo se sorprendió de lo que había sentido al besarla. Mientras que Adele volvió su rostro hacia el hombre que decía con orgullo : ¡Así besa un italiano! Mientras que Adele decía en su interior: ¡Así es como besa una neoyorquina! Ella se sentía satisfecha de lo que había hecho. Antes de lo imaginado Adele había probado un beso real de Paolo, aunque sabía que todo era para convencer al tipo frente a ellos y evitar que le hiciera preguntas a Paolo sobre lo que pasó con su novia real, o su ex novia . Caminando tras el hombre tomados de la mano salieron del aeropuerto y llegaron hasta un hermoso auto. El hombre sacó unas llaves del bolsillo de su camisa y le dijo a Paolo: ¡Aquí está tu auto! En perfecto estado y brillando como una jugosa manzana… Los ojos de Adele se abrieron como platos, no podía creer lo que estaba viendo, mirando con asombro a Paolo preguntó: ¿Éste es tu auto? Sí; ¿No te gusta? Preguntó Paolo con preocupación ¿Qué sí me gusta? Dijo Adele sonriendo. ¡Claro que me gusta! ¡Me encanta! Es un Alfa Romeo Giulietta Spider (1955): Un clásico descapotable con líneas elegantes y deportivas… Es un Rosso Alfa (Rojo Alfa) Tengo un modelo a escala de él… O debería decir que lo tenía, lo olvidé en el departamento de Rick… Adele lo dijo con tristeza al recordar lo que había dejado olvidado en el departamento de su ex prometido. ¿Quién es ese Rick? Preguntó curioso el sujeto. A lo que Paolo dijo inmediatamente: Es el hermano de mi novia… Luego volviéndose a Adele le dijo: Es hora de irnos mi amor, sube a mi auto… Adele miró aquel precioso auto y con cara de niña traviesa le dijo a Paolo: ¿Puedo conducirlo? Al menos por unos metros… ¡Solo unos metros! ¿Puedo? ¡No! Respondió Paolo categóricamente El hombre que había traído el auto de Paolo al aeropuerto se rió y luego le dijo a Adele: Paolo no permite que nadie más que yo toque su auto, lo ama más que a su vida… Adele hizo pucheros como si fuera una bebé, causándole diversión a Paolo, que amablemente le dijo: No te dejaré conducir mi auto por las carreteras, pero puedes encenderlo, te dejaré arrancarlo y conducirlo por un par de metros… El hombre boquiabierto exclamó: ¡Tienes mucha suerte Adele, Paolo debe amarte muchísimo para dejarte conducir su auto! A lo que Adele le respondió con una enorme y pícara sonrisa: Sí… Paolo me adora… Al escucharla Paolo soltó una carcajada y le dió las llaves de su auto a Adele, algo le decía que podía confiar en ella. Adele subió al auto de Paolo, lo arrancó y emocionada dijo: ¡Suena increíble! Y lo condujo por cuatro metros, luego volviéndose a Paolo qué iba a su lado como copiloto le dijo: ¡Gracias, es todo tuyo! Paolo sonreía divertido, el rostro de Adele brillaba de felicidad, conducir en la vida real un Alfa Romeo era un sueño hecho realidad. Antes de qué Adele bajara del auto para ocupar su lugar de copiloto, Adele acercó su rostro al de Paolo y le dió un profundo beso. El hombre que los miraba dijo: Ya veo porque a Paolo lo trae loco esta chica, él nunca había dejado a una mujer conducir su auto, ni siquiera tocarlo… Cuando salieron del auto Paolo y Adele los dos sonreían, el hombre que miraba sorprendido a Paolo le dijo: ¿Y para cuándo es la boda? Muy pronto. Contestó Paolo No olviden invitarme, me gusta el pastel de bodas y el vino y las botanas y… bueno, también me gusta el queso y la pizza… Deberíamos encontrarnos mañana en la pizzeria de Giorgio, ¡Ese sujeto hace las mejores pizzas de la ciudad! ¿Qué dicen? Adele iba a aceptar la invitación, pero Paolo dijo: Te lo agradezco amigo, pero Adele y yo tenemos un itinerario ya establecido… Adele escuchó con desilusión lo que acababa de decir Paolo, en ese instante recordó que hacía en Nápoles y para qué estaba allí. Por unos maravillosos instantes ella había olvidado que Paolo era su guía, pero como un balde de agua fría Paolo bajaba el calor interno que sentía al besarlo, y le recordaba su realidad. Adele dió un paso atrás y se dijo a sí misma: No viniste por un romance a Nápoles, viniste para olvidar Adele, así que olvida lo que acaba de pasar, lo mucho que te gustan los besos de Paolo… Este guapo italiano está enamorado de su traicionera y estúpida novia… ¿Qué tenía en la cabeza esa mujer para engañar a un hombre como Paolo? Él es lindo y divertido, es amable y besa… Aaah, si fuera mío no lo dejaría escapar… ¡No, no, no! ¿Qué estoy pensando? No, ¡hombres en mi vida nunca más! Bueno… Nunca es demasiado tiempo, tal vez por una temporada… No puedo negar que un hombre como Paolo hace soñar despierta a cualquier mujer, pero, ya tuve suficientes desilusiones para buscar una más… Así qué disfrutaré de esta farsa por un rato y luego me dedicaré a conocer Nápoles, a comer pizza y subir unos cuantos kilos… Mientras Paolo hablaba con su mecánico sobre su auto Adele subió al precioso Alfa Romeo y se puso el cinturón. Después Paolo subió a su auto y puso música, de camino al hotel dónde se quedarían, Adele cantó cada canción sin importarle desafinarse o perderse en la letra. Ella estaba feliz, algo que Paolo no dejaba de notar, la observaba de cuando en cuando sonriendo al escucharla cantar en un pésimo italiano, y en algunas ocasiones sus ojos se detenían en la boca de Adele, llevándolo a morder sus labios y a sentir una extraña sed. Al llegar a su destino el auto de Paolo se detuvo en la entrada de un bello y pequeño hotel llamado: Ad Maiora Boutique Suite, situado en el centro de Nápoles, a 7 kilómetros de distancia del aeropuerto, a unos 15-20 minutos en coche dependiendo del tráfico. Ese día el tráfico en las calles estuvo algo denso, pero eso en lugar de molestar a Paolo lo hizo disfrutar los 40 minutos que tardaron en llegar al hotel. Despues de registrarse fueron llevados a sus respectivas habitaciones, el hotel era pequeño pero sus habitaciones ofrecían privacidad y las comodidades modernas a las que estaba acostumbrada Adele. Cada habitación contaba con un precioso balcón privado adornado con coloridas flores, ideal para desconectarte del bullicio de la ciudad y disfrutar de un ambiente sereno, y porqué no, enamorarse. Al salir al balcón Adele se topó con una agradable sorpresa, su vecino de al lado era Paolo, él también había salido al balcón para disfrutar de la preciosa vista y del aire cálido. Los dos sonrieron al verse, no hubo palabras, pero sus miradas hablaban de lo que estaba en sus pensamientos y en sus corazones. El momento se volvió íntimo y especial, hasta que otro huésped del hotel salió por su balcón y Adele lo miró, fue mera curiosidad, pero el hombre de unos 45 años, de cabello castaño y barba sumamente cuidada, la miró coqueto y le dijo a Adele: Pensé que los ángeles no bajaban a la tierra, pero veo que me equivoqué… A Paolo le desagrado la actitud del sujeto, eran obvias sus intenciones, y conociendo al tipo de hombres como él, Paolo supo que no dejaría en paz a Adele. Así que salió de su habitación y entró en la de Adele para encontrarse con ella en el balcón. Para Adele la llegada de Paolo al balcón fue una sorpresa, pero su mayor sorpresa no fue verlo en su balcón, sino que la tomara de su cintura y le acariciara su mejilla y bajara suavemente su mano hasta su cuello. Con su mirada clavada en sus ojos Paolo empezó a besar su mejilla hasta su cuello, Adele sintió que un rayo recorrió su columna vertebral. Al parecer Paolo había venido a su habitación por una dosis de pasión, en la cabeza de Adele ella discutía consigo misma diciendo: ¡Esto no va a pasar! Nada de sexo, eso está en el contrato… Aunque eso está en el contrato, Paolo besa increíble y siento que me hormiguean hasta los dedos de los pies… ¡No, no, no… ¡Esto no puede pasar! No… ¿O sí? Mientras ella se sentía deshacer en los brazos de Paolo, se escuchó un portazo. Cuando Paolo lo escuchó soltó a Adele, luego la tomó del brazo y la dirigió a la puerta de la habitación, abrió la puerta y le mostró a Adele la llave colgada en la puerta, señalando la llave le dijo molesto: ¡No puedes dejar la llave pegada a la puerta! ¡Mucho menos dejar que un tipo como él te halague…! Adele, ese sujeto vino por romance y placer, y es de los que no se detienen hasta conseguirlo, ¡como sea! No es la primera vez que se da un caso que después de una inocente copa aparece una mujer en otra habitación o en la suya en una compañía no deseada… ¡Quiero que recojas tus cosas Adele; Cambiaremos de habitación, tú tomaras la mía y yo me quedaré en la tuya..! Adele entendió lo que le dijo Paolo, comprendió su error al dejar la llave pegada a la puerta, se sintió algo tonta por hacerlo. Estaba molesta con Paolo y consigo misma por pensar y desear acostarse con Paolo. Saber que todo había sido una farsa para alejar a un supuesto acosador, hizo a Adele recordar la actitud de su ex prometido Rick, y eso la indignó. Dando un paso al frente tomó la llave de la puerta y luego le dijo a Paolo: No volveré a cometer ese error otra vez, vuelve a tu habitación Paolo, no soy una niña para que me cuides, y mucho menos una mujer fácil para que cualquier hombre me seduzca… Abriendo la puerta le indicó con su mirada a Paolo que saliera, éste se veía confundido y apenado a la vez. Saliendo de la habitación de Adele volvió a la suya. Una vez en su habitación Paolo no lograba tranquilizar sus emociones, se sentía extraño, confuso y ansioso. Y en un instante se detuvo mirando hacia el balcón qué aún estaba abierto y dijo: ¿Porqué lo hice? Se supone que aún amas a tu ex novia, por qué al sentir en mis brazos a Adele y besarla como lo hice sentí una fuerte conexión con ella… No solo la deseé, Adele es muy bella y divertida, pero…¡No sé, no sé! Fue…Fue algo tan intenso tan… Poniendo sus manos en su cabeza Paolo apretó su cabello tratando de asimilar lo que había pasado con Adele, no estaba molesto porque ella lo echara de su habitación, todo lo contrario, le había gustado mucho la actitud de Adele, su seguridad y su dignidad. Es una completa desconocida pero de una extraña manera siento que la conozco. Se dijo Paolo, luego continuó: ¡Creo que todo esto de la traición de mi ex novia y la traición de su ex prometido a creado un vínculo emocional entre los dos… Pero no puede ser… Ella vive en New York, yo en Italia, ella ama lo que es y yo lo que soy… ¡Ella no dejaría los Estados Unidos por mí! ¿Qué estoy pensando? ¿Me estoy volviendo loco? ¿Cómo se me ocurre pensar en ella como mujer? ¡Es mi cliente, soy su guía y nada más! Molesto Paolo decidió darse una ducha y descansar un poco para olvidar y calmarse, antes de empezar con el itinerario del viaje turístico de Adele por Nápoles.
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