Más que solo química

1579 Words
La idea que los padres de Paolo se hicieron de la novia de su hijo fue tan maravillosa que se imaginaron rodeados de nietos. Todo era culpa de Paolo por que en su locura de pasión pintó a Adele como la mujer perfecta. Quizá porqué así la concebia en su cabeza y en su corazón, Paolo no solo había dejado su cuerpo volar y quemarse en las llamas de Adele, sino su alma también, su alma se había abrigado en ese calor intenso que enmanaba de ella. A la mañana siguiente, Paolo tocó la puerta de la habitación de Adele con una preciosa rosa blanca que en las puntas de sus pétalos llevaba un suave color rojo. Era una rosa diferente y muy hermosa, eso llamó poderosamente la atención de Adele, ella esperó recibir una rosa roja, algo que no la habría sorprendido ya que cada vez que su ex Rick deseaba disculparse con ella de manera indirecta o directa por alguna cosa que hubiera hecho, le regalaba rosas rojas. Rosas que ella consideró un detalle hermoso y un tesoro de amor. Pero al entender ahora los motivos detrás de cada ramo de rosas rojas lo único que le causaba el recuerdo eran náuseas y enojo. Al recibir de mano de Paolo la rosa no hubo palabras de por medio, solo una mirada que parecía decirle: Te quiero mía . Eso para Adele era algo que la confundía un poco. Ella venía saliendo de una relación que la había oprimido y había viajado lejos para olvidar a los hombres como Rick y sus mentiras. Ella solo buscaba una aventura, un fugaz romance apasionado, no algo permanente. Y en los ojos de Paolo estaba viendo esperanza de algo más. Por un momento ella deseo no haber llevado tan lejos sus deseos, por un segundo en su interior sintió arrepentirse de lo que había hecho. Paolo tenía dibujado en su rostro la chispa del amor, un amor que ella no sentía, por más maravilloso que le parecía Paolo, ella no podía rendirse al amor después de años de sentir sus alas atadas en su relación con Rick, al que ella amó ciegamente. Paolo se veía tan contento esa mañana que Adele sintió pena y vergüenza, pero no dijo nada. Ese día ella se reuniría con los padres de Paolo en un almuerzo, fingiria ser la novia enamorada de Paolo y los haría felices. Ese era el objetivo, para que ellos volvieran a su casa felices y emocionados de conocer a la novia de su hijo de la cual él les había hablado. Así que Adele decidió dejar atrás sus pensamientos y preocupaciones para tomar el papel enamorado de la prometida de Paolo. Abriendo su mente a esos nuevos pensamientos, dejó ocultos en su mente sus temores y recibió los besos dulces y algo ardientes de Paolo. Las risas se abrieron paso en los dos, no se podía negar que los ojos de Paolo tenían un destello que los hacía lucir muy bellos y que sus besos esa mañana eran realmente adictivos. Adele disfrutó de una abundante dosis de besos y caricias antes del desayuno y siendo ahora su relación algo de piel, ella no desperdicio el momento para disfrutar de caricias furtivas que calentaban hasta el mismo sol. Después de sentir las manos de Adele hacerlo arder con sus suaves e insinuantes movimientos, Paolo introdujo a Adele en la habitación y cerrando la puerta dijo: Ahora me toca a mí hacerte sentir lo que es el amor… Se supone que ibamos a desayunar Paolo… Eso haremos Adele, vamos a desayunar amor, con pasión, ternura y placer, con un toque de locura y deseo, y luego nos bañaremos en sudor ardiente, luego de sentir y vivir todo eso… Me pedirás más ¡y yo te daré todo lo que pidas! Adele sonrió y se dejó llevar por Paolo a donde quisiera llevarla en su invitación al amor. Beso a beso Adele sintió su piel quemarse en un fuego exquisito qué la hacía repetir: Más… Paolo cumplió cada palabra dicha antes de empezar a dejar su huella en la piel de Adele, ella estaba disfrutando del mejor momento de toda su vida. Paolo era un amante extraordinario, ella no podía entender como la ex de Paolo fue tan estúpida de dejar escapar a un hombre como él. Entre risas y gemidos ambos llegaron a un clímax tan fuerte que al estar dentro como un solo ser, los dos se miraron sorprendidos de la intensidad que estaban experimentado. ¡Me gustas demasiado Adele! Dejó escapar de su boca Paolo Adele sonrió y con un movimiento sensual le respondió: ¡Lo sé! Luego dejó escapar una carcajada que Paolo secundó, besos y más besos ocuparon el lugar de las risas, caricias y miradas profundas se adueñaban del momento. Paolo y su clienta estaban manteniendo un romance apasionado hasta el extremo. Ambos estaban dejando en el olvido relaciones que los habían herido y decepcionado. Tal vez esa era la razón por la que eran tan libres al amarse piel a piel. La necesidad interna de saber si eran suficientes para alguien los llevaba a darse sin reservas y con tanta libertad. Él borraba de su piel y su memoria a su ex y Adele al suyo, eran dos almas queriendo olvidar su dolor y decepción, viviendo lo prohibido y lo que nunca habrían hecho en sus vidas. Ambos eran felices tocando y sintiendo, dejándose tocar y llevar más allá de los límites. Ya no existía en sus cabezas un contrato firmado, solo lo que estaban viviendo. Después de amarse y disfrutarse un poco más, Paolo fue por el desayuno volviendo minutos después con humeante café, huevos y tostadas, también algo dulce para compartir en la cama. Adele aun no se vestía, a flor de piel recibió a Paolo y sin pena alguna se sentó en la cama a desayunar. Paolo no podía dejar de mirarla, sus ojos estaban encantados con lo que veían, sus oídos adoraban escuchar la voz y la risa de Adele y su boca, cada vez que podía le robaba un beso a Adele. Terminaron el desayuno y se quedaron en la cama piel a piel para descansar un poco antes de encontrarse con los padres de Paolo. Él la abrazó tiernamente acurrucandola en su pecho mientras con su mano acariciaba su cabello, haciéndo que ella suspirara con sus ojos cerrados mientras con su mano acariciaba el pecho de Paolo. Los dos estaban disfrutando de un momento íntimo aún más hermoso que el mismo momento del amor y la pasión que habían disfrutado antes. Adele nunca había vivido con Rick un momento tan íntimo y sereno.Él muchas veces después de amarla se levantaba de la cama para hablar por teléfono o para revisar sus correos. Y la mayoría de las veces le decía: Tengo hambre cariño, ve y preparame algo de comer… O simplemente se volvía de lado para quedarse profundamente dormido. Esa había sido su rutina de amor con Rick, se había acostumbrado a eso sin pensar que existía algo más que eso en el trato de un hombre después de disfrutar de la pasión. Por eso al sentir con Paolo algo diferente después de la arrebato apasionado que habían vivido, ella se sumergio por completo en la dulce ternura con la que la estaba tratando Paolo. Sin darse cuenta se fueron quedando dormidos abrazados el uno al otro. Sus sueños viajaban en una misma dirección y a un mismo destino. Llevaban tres días juntos y actuaban como si hubieran vivido una vida juntos, se complementaban extraordinariamente, eran como uno solo al amar, como una sola alma al besarse, como un solo ser al unirse. Se entendían sin necesidad de hablar, el lenguaje en sus ojos era bien leído por los dos. Paolo sabía que Adele tenía miedo y dudas, y la comprendía, pero eso no lo detenía para amarla y llevarla a sentir más allá de sus inseguridades, él pensaba: Ella merece sentirse mujer, una mujer amada y deseada al extremo, Adele lo merece todo… Y yo quiero dárselo… Solo que en cada entrega voraz de Paolo él iba quedando enredado en la red. Lo que vivía con ella era exquisito y embriagador, algo que le fascinaba y lo hacía desear más y más. La alarma del teléfono de Paolo sonó haciendo que ambos se despertaran, con un beso y un suspiro se saludaron, luego dijo Adele: No tienes que ir a tu habitación… Báñate conmigo y en minutos estaremos listos para irnos al restaurante donde nos esperan tus padres… Esa propuesta fue bien recibida por Paolo, minutos después disfrutaba de un baño muy sensual en compañía de Adele. Para Adele aquello era normal, a Rick le gustaba bañarse con ella, decía que disfrutaba de sus caricias al enjabonarlo, pero Paolo no había disfrutado nunca de un baño tan íntimo y sensual. Estaba absorto en las sensaciones que le provocaban las manos de Adele sobre su piel mojada, le gustaba tanto sentirse acariciado por el jabón en manos de su amante qué se dejaba tocar a placer por ella. De repente sus emociones tocaron el límite y apretando a Adele contra su cuerpo la besó tan profundamente que aquel beso se impregnó del dulce sabor del amor. Un sentimiento que ambos habían conocido pero que esta vez, era dirigido de Paolo hacia Adele de una manera tan profunda que la hizo temblar deseando quedarse en los brazos de Paolo para siempre.
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