Nada podía ser mejor en ese momento, los dos actuaban como dos enamorados jugando al amor sin restricciones.
Paolo nunca se había sentido más feliz en toda su vida, Adele le hacía vibrar hasta las más profundas fibras de su ser.
Su risa de niña traviesa lo ponía a soñar, y nada podría ser más perfecto que haberla amado antes de encontrarse con sus padres en el restaurante.
Para cuando llegaron tomados de la mano al restaurante donde los esperaban los ansiosos padres de Paolo, Adele y él llevaban dibujados en sus caras una enorme sonrisa.
La madre de Paolo quedo fascinada con la simpática novia de su hijo. Y el padre de Paolo, él señor Carusso, no dejaba de halagarla.
En especial que el regalo que le habían comprado a Adele a ella le gustó muchísimo, Adele lloró de alegría y emoción al ver lo que le habían comprado sus supuestos suegros.
Sin reparar en sus sentimientos Adele tomó el rostro de Paolo delante de los padres de él y lo besó en la boca diciendo: Esto debió ser tu idea… ¡Gracias Paolo!
Él sonrió y la abrazó acurrucando la cabeza de Adele en su pecho. Su sonrisa de enamorado era tan palpable que sus padres jamás habrían podido sospechar qué aquella chica no era la misma mujer de la que él les había hablado.
Su conversación estuvo cargada de risas y recuerdos de Paolo cuando era un niño y un joven con sueños de grandeza.
La madre de Paolo decía: Sí no fuera porque te conoció y se enamoró de ti…Mi hijo estaría en Holanda viviendo de la música…
Su amigo Fiodor se fue a vivir allá, y no dejaba de insistir qué Paolo tenía un futuro asegurado allá… Puedes creer querida Adele que lo llamaba cinco veces al día para pedirle que dejara su negocio como guía turístico y se fuera con él…
¡Por suerte para mi hijo apareciste en su vida! Su amigo trabaja en un bar en Holanda, le va bien, pero no gana ni la mitad de lo que hace Paolo en todo un año…
La madre de Paolo era una mujer de carácter firme, eso le gustó mucho a Adele que la escuchaba atentamente sin perder ni una sílaba de lo que decía.
La señora Carusso era una mujer de cabello claro y unos ojos verdes muy bonitos, el color de sus ojos estaba plamado en los ojos de Pablo.
Y el padre de él había aportado su elegante figura y su apariencia. Mientras Adele los escuchaba referirse a Paolo con tanto cariño ella sentía envidia del amor que lo rodeaba.
Ella nunca escuchó a sus padres hablar con admiración sobre ella, para Adele lo natural eran las desaprobaciones y las críticas, pero no el cariño que rodeaba a Paolo.
De repente y cuando menos lo esperaba el padre de Paolo dijo: Cuando Paolo termine su trabajo con su cliente, espero que te lleve a nuestra casa…
Allí su abuela noni los estará esperando con platillos tradicionales exquisitos, ¡te aseguro que te gustarán!
La madre de Paolo acotó: Mi suegra cocina exquisito Adele, y para estas fechas prepara tanta comida que parece que va a alimentar a un ejército…
Jajaja, mamá tiene razón, mi abuela pasa en la cocina por casi todo un día, pero al anochecer no quedan más que platos vacíos y estómagos más que satisfechos… Dijo Paolo antes de asegurar: Te aseguro mi amor que mi noni te va a encantar, al igual que su exquisita cuchara…
Adele lo miró a los ojos y pensó: Ya para esa fecha estaré viajando de regreso a los Estados Unidos… Paolo a olvidado eso.
Adele no dijo nada, solo sonrió.
Paolo acarició la mejilla de Adele como si entendiera sus pensamientos y besando tiernamente la punta de la nariz de Adele dijo: Hablaré con mi cliente y le ofreceré un reembolso, para que podamos ir a casa de mis padres mañana…
¡Eso es magnífico! Llamaré a mi madre ahora mismo para avisarle que mañana llegaremos los cuatro a casa…
¡Oh estoy seguro que mamá va a estar muy contenta! Vas a caerle muy bien querida Adele… dijo emocionado el padre de Paolo
Levantándose de la mesa para llamar a su madre bajo la mirada de sorpresa de Adele y las miradas alegres de la madre de Paolo y de él.
Adele no se sentía acorralada al verse obligada a ir a la casa de los padres de Paolo, sino algo confundida, se suponía que su relación con Paolo sería una aventura, pero él no parecía interpretarlo así.
A ella le gustaba mucho Paolo, se sentía muy bien a su lado, pero aún en si cabeza rondaba los recuerdos de su ex Rick.
No estaba segura de si aún lo seguía amando o no. Todavía era muy pronto para sostener una nueva relación y mucho menos con un extranjero que acababa de terminar con su ex, todo era algo emocionalmente confuso.
Pero ver a Paolo tan contento al lado de sus padres y a ellos tan emocionados con la idea, aquel ambiente de jolgorio la hizo decir: Me encantará parar esas fechas con ustedes…
Paolo la rodeó de la cintura y sonrió feliz.
Aquella reacción de Paolo era tan real como la reacción de un enamorado a punto de proponerle a su novia matrimonio.
Adele observó todo el ambiente tan festivo y agradable y por un segundo pensó: Tal vez esto no sea una buena idea…
Luego miró a los ojos a Paolo y lo vio tan emocionado y feliz que se dijo a sí misma: No sería justo arruinar su felicidad con mis dudas y temores…
Además, aún me quedan unos días más y pasarlos en compañía de unas personas tan agradables, sería una buena elección…
Convenciendose a sí misma de que aquel plan era mejor que el suyo, aceptó la invitación de los padres de Paolo, al día siguiente ella y Paolo se irían a la casa de sus padres para conocer a la amada noni de Paolo.
Después de terminar de almorzar, fueron a caminar por las tiendas y las panaderías. Los señores Carusso tenían varios encargos que comprar y también algunos recuerdos para llevarles a sus parientes.
La tarde se hizo corta, terminando en una cafetería compartiendo un café y una charla agradable.
Después, era hora de despedirse, besos y abrazos, más palabras de cariño sirvieron de breve despedida de los padres de Paolo para Adele.
De camino al hotel Paolo no dejaba de hablarle a Adele sobre su abuela y toda la familia que conocería allá.
Su entusiasmo y alegría le causaba a Adele cierta tristeza, porque todos creerían que ellos estaban muy enamorados, cuando solo eran amantes de temporada.
Al llegar al pasillo que daba a las habitaciones, Paolo tomó a Adele de la cintura con fuerza y ternura a la vez y besando suavemente su cuello le susurró: Quédate conmigo esta noche…
Paolo, te olvidas que debo preparar mi equipaje…
Te ayudaré a empacar por la mañana, quédate a dormir conmigo Adele. Este día a sido perfecto y quiero terminarlo contigo en mis brazos…
Adele se sintió tentada a decirle que sí, entre más besaba su cuello Paolo más se sentía tentada a decirle que sí.
Pero había cosas que necesitaba aclarar en su cabeza antes de marcharse con Paolo y sus padres, así que besando profundamente a Paolo le dijo: Me iré a descansar, y por la mañana prepararé mi equipaje…
Con otro beso corto y una sonrisa Adele caminó moviendo sus caderas de manera coqueta, los ojos de Paolo siguieron cada paso de Adele hasta verla desaparecer al cerrar la puerta de su habitación.
Paolo entró en su habitación con una gran sonrisa dibujada en su cara, sin imaginarse de la sorpresa que le esperaba en su habitación a Adele.