El juego de la impostora no llegaría demasiado lejos con todas las personas con las que Shaindel se involucraba, entre ellas, Nina. La mujer que Shaindel entrenó por más de dos meses de forma incesante, estaba preparada para continuar con el entrenamiento. Cuando los Antonov se fueron de la mansión para llevar la caja de Levka al panteón, Nina aprovechó el momento para hablar con Shaindel. La mujer se comportaba diferente después del ataque a la agencia. Nina era de esas pocas personas con las que Shaindel hablaba, sin embargo, tenían cierta conexión que no se rompería con facilidad. Nina, aun cuando estaba herida en la pierna, quería sentirse normal aunque fuese solo por un par de horas. Usando una de las muletas que Ignati le consiguió, subió el ascensor hasta el último piso, donde se

