Durante esas tres semanas, no solo tuvieron infinidades de relaciones, limaron asperezas, juraron no mentirse más y se sintieron más cerca del otro, sino que los heridos sanaron, lo dormidos despertaron y la vida se tornó un poco menos oscura. Arinka despertó una semana después de zarpar de Croacia. Adeline fue quien intentó controlarla, pero ella solo reaccionó cuando habló con Grisa. Arinka estaba consumida, destruida, rota como un vaso de cristal. Toda su vida perfecta se desplomó al fondo del mar después de sufrir abuso en manos de Alev. Esa mujer era tan malvada, que Arinka le agradeció a Adeline cuando Grisa le contó que fue ella quien la mató. Arinka lloró cuando cayó en cuenta que fue usada, que fue objeto para los hombre y que su vida jamás volvería a ser como antes, ni porque peg

