XXIII

1201 Words

Kaled: Había entrado en mi despacho fúrico, me había puesto a lanzar y romper todo lo que estaba ahí, no podía soportar la idea de ellos juntos, de él abrazándola y besándola. Lanzo con fuerza el escritorio contra la ventana, puedo escuchar el crujir al romperse, sabía que nadie vendría, quizás Elek, pero estaba en la cabaña de Ilesha, así que nadie se atrevería a molestarme. Miro por la ventana, las no me olvides se balanceaban suave, como la danza de una pixie, conseguiría que Dilruba se casará conmigo, lograría que me amará y se olvidará de aquel imbécil. - Estoy seguro que no te soy indiferente –digo bajo, como si alguien pudiese escucharme–, no puedes ser de él, no puedes –grito tirando los estantes de libros, miro la fotografía de Mafiruze caer, la tomo con furia y comienzo a quem

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