Al día siguiente... Anastasia. Todo había marchado bien en la mañana, Aleksandr tuvo un poco de resaca debido a la cantidad de alcohol que tomó anoche, pero entre todo lo malo, me pareció divertida la actitud que salió a relucir, después de unas cuantas copas. La mayor parte de la noche, creí que al verlo caer dormido yo podría irme, pero la realidad fue otra. También me dormí y me tocó quedarme para desayunar. —Siento que la cabeza me va a explotar —se queja, sentándose en la silla del comedor—. Dejé que la señora Ada se fuera y ahora no tengo idea de dónde escondió los medicamentos. —¿Te esconden la medicina? —pregunto, revisando las gavetas de la cocina—. ¿Acaso eres un niño que necesita que le escondan los medicamentos? —Ella tiene nietos y a veces los trae —me mira obvio—. Cues

