Capítulo 1: Mi vida
POV Sofía Dumas
-¿Por qué me tengo que casar papá? No lo entiendo
- Porque es bueno para ti. Ese joven es el mejor
- Pero solo tengo 16 años y estoy estudiando aún. Mamá ¿tú no dirás nada?
- Tú padre tiene razón hija, es lo mejor para ti en este momento. Él es un buen muchacho
- Lo sé, lo conozco. Pero no estoy interesada de manera amorosa en él ¿a caso no lo entienden?
- Estamos haciendo lo mejor para ti. Si te casas con él tendrás una vida de lujos que nosotros no te podemos dar en este momento. Marcos vino a pedir para salir con tigo -
- ¿Qué hizo qué?
- Eso que escuchaste y le dejamos en claro que eres una niña de bien y que no vamos a dejar que nadie se aproveche de tu pureza, por lo que cambió de parecer y pidió tú mano en matrimonio
- No les quiero faltar el respeto, pero ustedes están locos
- No, no lo estamos y ¿sabes?, te lo estamos proponiendo por las buenas
- No me están proponiendo nada, me lo están exigiendo
- Como quieras. Te vas a casar y punto. Aquí se terminó la conversación
- Es que no es justo
- Dije que basta - Se dio media vuelta y salió del comedor seguido de mi mamá. ¿Qué broma es esta? Para mi mala suerte ninguna
El día de la boda llegó y yo no estaba para nada feliz. Debo admitir que Marcos es encantador y bien parecido, pero yo tengo 17 y él 22, sí, pasaron varios meses en donde se organizó todo.Nuestras madres querían que fuera todo perfecto y eso definitivamente lleva tiempo. Sé que cinco años no son nada, pero a esta edad para mi lo son todo. Necesito terminar mis estudios, salir a fiestas, conocer gente nueva. No sé, todo lo que hace una chica de esta edad, pero eso no va a suceder, por lo menos no en esta vida.
La boda fue muy linda, demasiada gente que no conocía, seguramente invitados de parte del novio. Mamá se encargó de invitar a toda la familia, como que éste día fuera verdaderamente el más feliz de mi vida. El vestido que use era hermoso, lástima que yo estaba triste como para disfrutarlo. A todo lo mencionado hay que sumarle que nunca he estado con nadie, por lo que mi primera vez será en mi noche de bodas, o sea, esta noche y con un hombre al que no amo. Pero así están las cosas para mi.
Después de que se terminó la ceremonia, nos retiramos a una fiesta que fue organizada por mi madre. Estando ahí baile con mi ahora esposo y con otros invitados al azar que me fueron sacando a bailar. La verdad es que no puse mucha atención a todo lo que estoy viviendo. Simplemente lo estoy viviendo y punto.
Antes de que termine la fiesta Marcos se me acerca
- ¿Nos vamos? te noto cansada - le quise decir que cansada no era la palabra correcta, pero ¿qué lograría con eso? Ya estamos casados
- Sí, en verdad necesito salir de todo este ruido
- Bien, vamos entonces. Solo despídete de tus padres, que yo me despedire de los mios - la verdad es que ni ganas de eso tengo, pero asentí con la cabeza
- Está bien, nos vemos aquí en un minuto
- ¿Solo un minuto?
- No necesito más que eso
- Ok, un minuto será - dijo y lo vi desaparecer entre la gente. Yo no me moví del lugar.
Cuando regresó nos fuimos a un hotel, ya que al otro día nos iríamos de luna de miel
No voy a mentir, cuando entramos al hotel me tensé bastante. Es la primera vez que estoy en esta situación y no sé como actuar.
- Tranquila Sofía, todo va a estar bien. - Dijo para tranqulizarme, cosa que no funcionó por las razones ya mencionadas.
- Es que no sé que hacer Marcos
- No tienes que hacer nada - dijo abriendo la puerta de la habitación y eso creo que fue peor.
- ..... - moví la boca para hablar pero no salió nada
- Nada que no quieras Sofi. Jamás te obligaría a hacer algo que no quieras - Eso me devolvió el alma al cuerpo.
- ¿Lo dices en serio?
- Claro que si. Si bien pedí tu mano en matrimonio sin tu concentimiento. No sería capaz de obligarte a hacer lo que no desees hacer.
- Muchas gracias Marcos, de verdad estoy muy agradecida de que me tengas peciencia.
- Toda la que sea necesaria. La vida entera si lo necesitas - eso me derritió el corazón. De verdad es un buen hombre, ¿Por qué conformarse solo con migo? más aún sabiendo que soy solo una chiquilla que no está enamorada de él
- No sé como agradecerte esto que estás haciendo
- Simple - dijo con una sonrisa y encogiendose de hombros - Acepta que te conquiste. Deja que te enamore - No puedo hacer menos por él - Sé que esto tendría que ser al revez, pero tu papá no me dió opción. Y no quería perder la oportunidad con tigo.
- Eso es extraño. Sé que nos conocemos pero no lo suficiente como para que estes tan interesado en mi
- No tienes idea lo que provocas en mi Sofi. Con solo mirarme y dedicarme una simple sonrisa ya me desarmas todos mis esquemas - ¿cómo puede ser eso posible? si yo agata lo notaba cuando estabamos en el mismo espacio físico.
- Prometo hacer todo lo posible porque estemos bien. - hizo una mueca que si lo que quería hacer era una sonrisa, no le salió
- Por ahora me conformo con eso. Ya veremos que nos depara el destino - Ahora si dibujó una hermosa sonrisa, una que hasta ahora noto.
Caminando dentro de la habitación, nos dirigimos al cuarto
- Obviamente hay una sola cama Sofi, - dijo señalando la única cama en la habitación - pero no te voy a obligar a que durmas a mi lado. Si lo deseas yo dormiré en el sofá. - En principio me pareció una buena idea. Pero luego pensándolo bien, me tengo que acostumbrar a esto, a él. Voy a hacer todo lo posible por quererlo y que seamos felices juntos.