Le vi llegar con la misma sonrisa con la que se fue. Parecía bastante contento. Aquel muchacho debió de ser uno de sus hermanos. El parecido con él era enorme. Aunque el muchacho tenía cabello castaño y ojos verdes en lugar de azules como los suyos. Se metió directo a su oficina y mientras tanto yo seguí reflexionando todo lo que Diego me había dicho. Sin lugar a dudas este había sido mi primer día más extraño en un trabajo. Jamás pensé que sería de esta manera y aunque no me agradaba en absoluto la idea, al final terminé comprendiendo que en verdad era la única manera, pero… no sé. No estaba dispuesta a aceptar algo como eso. La jornada laboral iba a terminar dentro de poco y lo único en lo que podía pensar era en darle una respuesta a Santiago. Me acerqué a su oficina y lo vi con el r

