Capítulo dieciocho: Todo de mí Decon ríe junto a mis padres y la escena me causa una sensación extraña. Tengo la certeza de que él es yerno que hubiesen deseado mamá y papá. —¿Todo bien, cariño? —murmura Abbey a mi lado. En respuesta, le doy un leve asentimiento—. ¿Qué sucede entre Oliver y tú? —¿Qué…? —la observo con los ojos abiertos de par en par. —No soy tonta —alude entre susurros para que nadie más escuche nuestra conversación—, y ciega tampoco. Soy actriz y sé reconocer a otra a leguas de distancia. No me he comprado eso de «aumentar nuestras posiblidades». Otra vez me he equivocado, y esta vez el error ha sido garrafal. —Las cosas han cambiado, Abbey —es todo cuanto puedo decirle—. Por favor, no me preguntes más. Ella hace un gesto como si entendiera; pero sé que no puede s

