Capítulo veintidós: La mejor elección La multitud aplaude y anima a las chicas en el escenario. Desde nuestra mesa, nosotros hacemos lo exactamente lo mismo. Deben ser las copas de más, porque se escucha horrible y la gente no deja de gritar por más. Oliver y yo somo los únicos que hacemos una mueca lastimera de vez en cuando, lo que reafirma mi pensamiento; puesto que somos los únicos sobrios del grupo. Fabiola y Kate terminan de cantar I’m a Slave 4 U de Britney Spears y el bar completo se pone en pie en medio de aullido. No quiero pensar que el entusiasmo se debe al baile sexi que hicieron y no a la interpretación. —Ahora le toca a nuestro dúo favorito —añade Fabiola con un ronquido extraño. Se ha quedado literalmente sin voz—. Vamos, chicos; sanad un poco nuestros dañados oídos. —

