Si alguna vez me defendió ya lo había olvidado, mi jefe parecía tener esa habilidad, podía adaptarse al ambiente, pero una vez que regresaba a la oficina era el mismo jefe gruñón que lanzaba miradas heladas que intimidan a cualquiera. No mencionó nada sobre el tema ni yo lo hice tampoco, los días pasaron en completa normalidad, y cuando digo normalidad me refiero a trabajo excesivo, estrés, caos y correo muchos correo, son los ingredientes básicos para nuestro dia, es lo que necesitaba para no pensar en aquel día y no hablo del horrible momento que me hizo pasar Marccelo, si no a la forma en que mi jefe me defendió, en como sus palabras sonaron tan frías y crudas, lo suficiente para borrarle la sonrisa de idiota, lo suficiente para que mi corazón sintiera una punzada. Claro todo se trata

