Una corriente de aire fresco terminó por despertarme. Abrí los ojos y me quedé unos segundos inmóvil en la cama, intentando recobrar el sueño, a pesar de que sabía que sería imposible. Me senté en la cama y vi a Evan completamente dormido en la cama, envuelto en su manta. Un punzante dolor se extendió en mi pecho y la garganta de me secó. Decidí por eso ir silenciosamente al baño y al mismo tiempo aprovechar para cerrar la ventana que había abierto Evan antes de dormirnos. Todo iba según lo que me había propuesto... Bueno, más o menos, ya que mi curiosidad se despertó en cuanto vi la pistola en la mesa del salón. ¿Estaba segura ahí? Sacudí levemente la cabeza y me acerqué a ella manteniendo el sigilo. La tomé en mis manos, la observé de cerca, notando como algo de presión se extendía en

