Silencio. Ninguno de los dos era capaz de decir nada. Oí ruidos extraños, pero Kilian parecía haberse quedado en shock. Seguramente esperaba que le colgase o ignorase su llamada, pero yo sentía que no podía más... Aunque una parte de mi lo habría hecho, si en vez de estar en el cielo, Wit y yo estuviésemos en tierra firme. Kilian terminó soltando varios tosidos, hasta conseguir aclarar la garganta, o más bien, terminar con el nudo que se formó en ella. Murmuró algunas palabras, palabras que no tenían sentido alguno. —¿Dónde estás? —Preguntó finalmente con un tono soso y seco. La verdad es que no me transmitió ninguna emoción. —Estoy con tú primo... Camino a Brno—. Confesé, mordiéndome el labio nerviosa. Temía a su reacción. Temía a lo que podría decirme. —¿Por qué te fuiste? —Quiso sa

