Pero el hotel nos pagó de una manera diferente por aquel tremendo problema que se había armado, nos expulsaron sin permitirnos mediar palabras, además fuimos acusados de haber iniciado el problema así que nos pidieron que nos fuéramos si no, llamarían la policía. — Julián, lo siento no debí comportarme como un idiota le dije— ni haber permitido que las copas controlaran todo de mí. En aquel momento mi amigo Julián no tenía palabras, su importancia ahora era estar y conocer a Rosa, la que él ya había escogido para compartir sus días. Aunque yo presentía que ella solo lo tenía por placer, porque ¿cómo le dará su cuerpo, pero negaría su amor? Era una Unión muy extraña, y hasta sospechaba que estaba con él por dinero, pues Julián es doctor y hay pocos hombres tan apuestos, aplicados y econ

