Durante todo el día Edith se la pasaba pavoneando, convencida de tener control absoluto con su pequeño chantaje, dejarla creer que estaba asustada solo era el principio de su propio fin. - Con permiso - digo levantándome de mi lugar en el palco al llegar el descanso de la obra de ópera. Moviéndome entre el gentío de gente que sale también por el descanso camino a paso firme hasta el baño. Hacer las necesidades con este vestido puesto era una tortura, pero no era eso lo que quería realmente. Me encerré en uno de los cubículos y esperé no escuchar nada al otro lado de la puerta. "Margo, necesito que estén en guardia." "Eso está echo, estaré con mis cinco sentido, descuida." "Gracias, espero no tardar mucho." Cerré los ojos controlando la respiración y con este vestido era realmente com

