Está increíble, grande e íntima. No tiene los cristales que dan al exterior. — Es una mujer grande — me recuerda. — Pues despidela y pagale todo eso que ganaría trabajando aquí, también puedes enviarla a otro lugar, no tan feo, uno así como trabaja para ti — sugiero. — ¿Hizo algo que te molesto? Sonrío tocando su corbata. — No se ¿Que le diste a trabajar? — pregunto mirando lo guapo que se ve con este traje de doctor. Este hombre es mío como todos los de su fracción. — Unos análisis acerca de unas mujeres infectadas por SR y otro del accidente dónde estuviste. Entonces también se refería a mi. — Me llamo monstruo — respondo encogiendome de hombros. — Lo caprichosa que eres no debería ser ilegal. Enrollo lentamente su corbata en mi mano antes de tirar de ella y acercarlo a mi. —

