Betty, luego que llegó Derek, aprovechó en que los dos estaban juntos para darles un pequeño manotón en sus cabezas a cada uno. —¡Auch! —exclamaron los dos. —¡Son unos tontos, los estuve llamando y mandándoles mensajes por todo este tiempo! Mely con cara de preocupada miró a Betty fijamente sobándose la cabeza y le dijo: —¡Ah eso es culpa de Derek! anoche no cargamos los celulares porque dejamos los cargadores en el auto y el muy flojo no quiso ir por ellos! —Bueno, me pediste que te hiciera unos masajes ¿o no te acuerdas enana? Por eso es que no fui. —¡Oh, cierto! Luego, Ambar sentada con el bebé en su regazo, mirando a los dos con intriga les dijo con una sonrisa pícara. —Aja, ¿entonces esas peleas eran puro teatro de ustedes cierto? ¿Porque si se odiaban tanto como se casaron ta

