CAPITULO 25 LAYLA WEST Mi nariz arde gracias al frio de la noche, abrazo mi cuerpo en busca de algo de calor pero eso parece imposible. Mi estomago ruge por el hambre y rebusco en mis bolsillos en busca de algunos euros pero para mi mala suerte no hayo nada en estos, solo una solitaria pelusa. Camino en busca de algún sitio donde pueda sentarme a pasar la noche y recuerdo la vieja plaza donde vi por ultima vez a mi padre. Mis ojos me pican he intento lo posible por no soltar ni una lagrima, meto mis temblorosas manos dentro de mis bolsillos mientras paso a los transeúntes lo mas rápido que pueda con la cabeza agachada, intento no hacer contacto visual con nadie pero se me hace imposible al ver a una pequeña niña con cabello rubio sola a la orilla de la calle jugando con su peludo amigo

