Trascurrieron un par de semanas desde que ella volvió haciendo gala de encantos que él nunca le había observado, pero también más distraída que nunca, la encontraba en cada instante lejana y abstraída como si intentara desenredar un nudo al que no le hallaba el comienzo ni el fin, al principio tuvo la sensación de que todo ello no podía deberse a otra cosa que a los intentos de perdonarlo por lo que quiso ayudarla con muestras de afecto. Por las mañanas se levantaba temprano a hacer el desayuno y dejarlo todo listo para que ella disfrutara de unos minutos más de sueño, por las tardes llegaba ocasionalmente con rosas y por las noches escribía una larguísima carta en la que con sumo esfuerzo intentaba sintetizar los cambios que habían sido operados en su existencia y el arrepentimiento profu

