-Bueno, los equipos serán los mismos de siempre. Su madre, Jackson y Jace contra Julieta Julian y yo. Leonardo elige al equipo que quieras. Te aviso que todos somos muy competitivos y no toleramos la derrota-. Dice papá y comparte una mirada de desafío con mamá.
Ambos eran las personas más competitivas del mundo, por eso siempre estaban en equipos contrarios.
-El equipo de ustedes suena bien-. Dice Leonardo encogiéndose de hombros.
Genial ahora tendré que cargar con su trasero novato mientras le pateo el trasero a mi madre invencible y a mi hermano mayor. Simplemente maravilloso.
-Bueno en ese caso vámonos yendo al bosque, te iremos explicando las reglas en el camino-.
Dice papá y todos nos paramos de la mesa para salir de la mansión.
Jackson, Julian y Jace platicaban entre sí, mientras mis padres iban de la mano. Yo caminaba a la par de Leonardo, mi padre me pidió por el vínculo que le contará lo que iba a pasar al m*****o más reciente de la familia, así que no me quedó de otra más que iniciar una conversación.
-¿Has cazado antes-?-. Pregunté como si nada y me quise dar un golpe, era un hombre lobo, ¡Por supuesto que lo había hecho!
-Claro, uno hace lo que debe para comer-. Contesta tranquilo mientras mira alrededor.
-¿Y qué me dices en grupos?, ¿Ya lo habías hecho o es tú primera vez?-. Vuelvo a intentarlo. Una sombra pasa por sus ojos antes de contestarme. Que extraño.
-No realmente, soy un lobo solitario-. Dice aún relajado pero algo en él cambia al decirlo.
Está mintiendo.
Exclama Casiana y yo le creo, hay algo extraño en su actitud, pero hago como que le creo para que no sospeche nada.
-Bueno, en realidad no es muy distinto. Nuestra familia es muy competitiva y por eso es tan importante. Lo único que hacemos es cazar por equipos animales o cosas en específico. Por ejemplo la última vez ganó el equipo de mamá porque fueron los que consiguieron un pez de aleta tornasol. Y ya sé que suena muy tonto. Pero era mitad de invierno, los lagos estaban congelados, los peces escaseaban, y hacía un frío de horrores. Así que conseguir cualquier pez fue un desafío como tal. Pero conseguir uno con ese color en específico, aún no me explico como lo hicieron-. Cuento con admiración, aún me dolía la última derrota pero eso no hacía que admirará menos a mis hermanos y a mi madre por eso.
-Entonces más que una caza es una especie de búsqueda del tesoro-. Comenta Leonardo y yo asiento.
-Más o menos esa es la idea, tenemos que trabajar en equipo y tenemos que ser rápidos. Las reglas dicen que ganan los primeros que lleven la presa a la casa. Lo que quiere decir que podemos robarle al otro en cuanto lo consigan y llevarlo nosotros. Normalmente nos dividimos y dos buscan la presa mientras el otro espía. Es toda una estrategia, esta caza es diferente porqué es la primera en la que participamos como lobos Jace y yo, además de que los equipos están desiguales porque estás tú. Será interesante ver cómo termina esto-.
Digo con falsa emoción en mi voz, no quería compartir nada con mi nuevo hermano la verdad.
-¿Y qué vamos a cazar?-. Pregunta con curiosidad pero yo solo me encojo de hombros.
-Papá siempre lo revela en el último segundo-. Contesto y ambos seguimos caminando en silencio.
Por fin llegamos a una parte profunda del bosque, más allá del claro de la manada. Los árboles aquí son increíblemente altos y tan frondosos que la luz del Sol tiene problemas para iluminar. Como en cacerías anteriores mi familia y yo nos colocamos en un círculo, con un ademán le indicó a Leonardo que nos imite.
-Bueno familia, espero que están listos para lo que sigue. Como saben esta vez la caza familiar es un poco diferente- Papá hace una señal hacía Jace, Leonardo y yo- Pero las reglas siguen siendo las mismas. El primero que llegue a la mansión con la presa gana, los perdedores deberán patrullar la zona norte el resto del mes-.
Mis hermanos y yo hacemos una mueca, la zona norte es el lugar más alejado de la manada. También es dónde el terreno es más irregular, creando profundas pozas de barro, mosquitos y olores desagradables. Si no te ibas con cuidado acababas cayendo en uno de esos y olerías a desechos durante días. A ninguno le gustaba hacer guardia ahí.
Obviamente mis padres no lo hacían, ellos simplemente se lo restregaban en la cara a al otro. Aunque una vez mi mamá me había confesado tener un tablero con el número de victorias de cada uno en su cuarto. No quiso decirme quién iba ganando.
-La presa por la que iremos está tarde es un animal pequeño, común. Fácil de reconocer, pero rápido y escurridizo- Todos nos ponemos en posición para salir corriendo, mi padre toma un suspiro y nos ve a los ojos a todos antes de continuar -Un conejo...- Una sonrisa de suficiencia- Color blanco con la cola roja-. La sonrisa desapareció.
¡Ese conejo podría bien no existir!
-¿Preparados? ¡Ya!-. El grito de mi padre nos hace reaccionar a todos y ambos equipos salen corriendo en diferentes direcciones.
Julieta, Julian y Leonardo, ustedes busquen al conejo mientras yo espío a sus hermanos y a su madre. Cualquier pista comuníquense por el enlace.
Si papá.
Contestamos Julian y yo, pero Leonardo solo suelta un como sea.
Pongo los ojos en blanco, no dejaré que arruine mi caza.
Corro rápidamente escaneando con la mirada el piso, necesito hallar madrigueras o pistas de ellas. Me detuve después de alejarme una distancia prudente, cerré los ojos y dejé que mi olfato tomará el control, un leve rastro a orina me hizo correr hacia el sur.
Efectivamente había conejos en esa zona, pero para mí desgracia no había ninguno blanco con la cola roja. Maldición.
Corrí de nuevo buscando una fuente de agua, era de conocimiento general que los animales salvajes para poder sobrevivir instalaban sus hogares cerca de los recursos que necesitaban día a día. El agua era vida.
Llegué cerca de un pequeño riachuelo, y por segunda vez dejé mi olfato me guiará a través del bosque.
Zarigüeyas, zorrillos, conejos, venados, al parecer cualquier tipo de animal menos el que necesitaba había decidido salir aquel día.
Había pasado al menos unas dos horas cuando estuve de punto de perder la paciencia, cuando como una revelación apareció en medio de la nada saltando tranquilamente una bola de pelos blanco. Desde dónde estaba no podía ver bien si su cola era roja o castaña pero mi corazón dio un salto al encontrar a la criatura.
Me puse en posición y me preparé para atacar, esperé a que estuviera despistado comiendo pasto y me lancé. El conejito obviamente me escucho y salió corriendo. Y por la Luna que era rápido, la distancia me jugaba en contra y la bola de pelos se empezó a alejar cada vez más.
No voy a perder esta caza.
Y me transformé, Casiana salió y no tardo en seguirle la pista al conejo. Debo admitir que subestime al animalillo. Siempre que estuve a punto de tenerlo entre mis garras este giraba o se lanzaba detrás de un gran tronco evitándome. Mi cabeza se estrelló varias veces y derrapé en muchas otras.
No puedo creer que una bola de pelos nos esté ganando, ¡Haz algo humana!
Me reclama mi loba por el vínculo y yo lanzo un gruñido.
¿Tú crees que me gusta mucho esta situación?, ¡Él último árbol dolió más que los otros juntos!
¡Rápido!
Ya voy.
Y por fin capturo al conejo con mi hocico. La sangre gotea por mis colmillos y aunque no me guste el sabor metálico en mi lengua me encuentro satisfecha. Trotó tranquila hasta que me doy cuenta de que no tengo la menor idea de dónde estoy. Otra vez.
¿Cómo puedes perderte dos veces seguidas en el bosque dónde te criaste?
¿Por qué no mejor eres de ayuda y me dices a dónde demonios debo ir?
Soy una loba no un GPS, usa tú olfato y busca tú rastro.
Buena idea.
Pero al final no es una buena idea, mi esencia está esparcida por casi todas direcciones por lo que tuve que pasar para conseguir a esté conejo, así que no tengo una idea segura de hacía donde ir.
Papá, no sé dónde estoy.
Trato de conectarme por el vínculo pero solo hay silencio.
¿Papá?, ¿Julian?
Silencio.
¿Mamá?, ¿Jace?, ¿Jackson?, ¿Alguien puede oírme?
Nada. Que extraño, el vínculo siempre sirve, a menos que estemos a una distancia considerable, y no me pude haber alejado tanto. ¿O sí?
¡MAMÁ!, ¡PAPÁ!, ¡JACE!
Alguien nos está vigilando.
Mi cabeza se gira en todas direcciones cuando la voz tensa de Casiana me avisa, empiezo a gruñir en voz baja, mi lomo se eriza y me debato internamente si debiera quedarme a averiguar qué está pasando o si debiera irme.
Un gruñido suena a mi derecha y tomó mi decisión. Pelear, a todo costo.
Suelto el conejo y ladró, otro gruñido a mi izquierda.
Son más de uno, tienen ventaja, corre humana, ¡Corre!
Sacudo la cabeza, no voy a ninguna parte.
Humana imbécil...
Un lobo salta de mi lado derecho mientras una flecha es disparada desde mi izquierda
Me agacho y esquivo al lobo pero la flecha se me clava en el costado haciéndome chillar. Como puedo me la sacudo de encima y quedó frente a frente con el lobo. Es de un tamaño considerable, más pequeño que yo pero definitivamente más grande que un Omega, su pelaje es de color blanco pero está lleno de tierra, sus ojos son dos pozas de color rojo que me ven con rabia mientras sus caninos están expuestos de forma amenazante. Me ladra y yo le gruño de vuelta.
¡Agáchate!
Obedezco a mi loba y una flecha me pasa silbando por la cabeza. Antes de que pueda girarme para ubicar al tirador el lobo blanco me ataca y me obliga a defenderme, su hocico busca mis patas pero mis garras la hacen retroceder, suelto una mordida a su costado y el lobo gruñe.
Inhalo profundamente y cierro más la mandíbula para no dejarlo ir.
La leve esencia de bosque y chocolate que detecto en su pelaje me aturde y hace que afloje mi agarre, el lobo toma ventaja y se suelta, sus colmillos atrapan mi pata delantera y la jalan haciéndome caer. Chillo fuerte, al tiempo otra flecha se me clava en el lomo. Comienzo a aullar con fuerza. j***r que me duele mucho.
El lobo blanco gruñe y con su cabeza me embiste para callarme, me estrello contra un árbol con la fuerza suficiente para romperlo. Mi vista se llena de puntos negros y se por seguro que por el ardor en mi costado que tengo algo roto. Estoy tirada tratando de recuperar el aliento cuando el lobo se me vuelve a acercar. Más despacio y lleno de confianza, una sombra se le acerca y puedo ver a, ¿Un humano?, caminar a su lado, es un chico, no debe ser muy grande, su ropa está rasgada y sucia al igual que su cara, no puedo ver sus facciones, pero lo que sí notó es el arco tensado con una flecha apuntándome a la cara, en su espalda puedo ver un carcaj lleno.
Yo gruño y parpadeo para intentar aclararme la visión.
El lobo blanco vuelve a atacarme y está vez me golpeó la cabeza contra una roca. Todo me da vueltas, zumbidos en mis orejas, mi visión se difumina. Susurros que no puedo identificar.
-...Ella...- -...Él...- -...Olor...- -...Alpha...-.
Las dos figuras se me acercan más y yo solo chillo de dolor. Más susurros que no entiendo.
-...Sangre...- -...Rastro...- -...Trampa...-.
Levántate humana si no quieres morir aquí.
No puedo.
Arriba.
Y lo intento, pero la tercera flecha me atraviesa la pata ya lastimada y me quejo.
No quiero morir aquí.
Pero el último rastro de esperanza desaparece cuando mis orejas captan una tercera presencia. Otro lobo, inmediatamente me pongo a chillar.
El tercer lobo solo es una mancha café que no puedo enfocar bien. Sin embargo mi sentido del olfato lo identifica perfectamente. Bosque, chocolate y vino. Huele delicioso.
MATE.
Chillo desesperada cuando la voz de Casiana me resuena en la cabeza y otros gruñidos suenan, después desaparecen y una voz masculina gritando lo sustituyen. Pero de nuevo no soy capaz de entender lo que dicen.
-...Basta...- -...Dolor...- -...Cadáver...-.
Mi corazón da un vuelco cuando reconozco esa última palabra.
Mate o no mate no dejare que me maten.
Cada vez me siento más débil por la falta de sangre así que lleno mis pulmones de aire y uso todas mis fuerzas para hacer un último intento para salvarme. Suelto el aullido más fuerte que puedo, pero no es cualquier aullido, es un llamado de auxilio. La tierra bajo mi cuerpo vibra por la intensidad. Y siento como las criaturas y las tres presencias cerca mío se estremecen.
Otros aullidos me responden de todas partes de inmediato y sé que son de mi familia y otros miembros de mi manada.
Están más cerca de lo que pensé.
Antes de que pueda cantar victoria un golpe en mi cara hace que cierra los ojos definitivamente, mis fuerzas drenadas, no caigo en la inconsciencia pero no encuentro energías para intentar ver que está pasando.
Una mano acaricia mi pelaje y por el aroma que transmite sé que es mi mate, chillo un poco, y tan repentino como llego la mano desaparece. Igual que el delicioso aroma.
Me quedo quieta, ahí tirada, el solo respirar es un esfuerzo. Tengo huesos rotos, dos flechas clavadas, la cabeza me palpita y en mi costado dos heridas abiertas sangran mucho.
No sé cuánto tiempo pasa, pero solo espero que alguno de los atacantes terminé el trabajo y me mate.
Pero no sucede nada, todo se queda asombrosamente tranquilo. Ruidos de patas y gruñidos me advierten de la presencia de más personas.
-¡Julieta!-. El grito de mi madre hace que me relaje y me destransforme.
El cuerpo de mi madre me estrecha entre sus brazos y me carga de inmediato.
-JULIETA-. El grito de Jackson suena cerca y paso a estar en los brazos de mi hermano mayor.
-Llévala a la mansión. Peinaré esté bosque centímetro a centímetro si es necesario pero no regresaré hasta haber matado a alguien-. La voz de mi madre es mortalmente seria y sorpresivamente clara.
Hago un esfuerzo y medio abro los ojos. La forma borrosa de mi mamá es lo primero que veo, su rostro está tenso y no necesito una visión clara para saber que sus ojos en este momento son blancos como los de su loba.
-Mamá...-. Balbuceó y atraigo la atención de los dos.
-Respira mi niña, ya todo está bien, estás a salvo-. Me susurra pero yo me quejo.
-Mate...-. Digo como puedo y siento los brazos de mi hermano tensarse.
-Acaso dijo...-. Pero parece que me excedí con mis límites pues no me entero de lo demás.
Me dejo llevar por la oscuridad desmayándome.
Mate...