Era completamente normal estar nerviosa, no es como si todos días las personas vieran pelear al amor de su vida y a su madre. Que entiendo que en otras circunstancias eso sonaría muy pero muy mal, pero a pesar de haberle asegurado a Rafael que mi mamá no estaba tratando de matarlo, lo cierto es que no estaba tan segura. Ósea no lo iba a asesinar, no cuando ya estábamos vinculados, pero si algo aprendí de mis dieciocho años de vida es que hay destinos peores que la muerte. Eso y que a mi madre no le tentaba el corazón a lo hora de patear el trasero de cualquiera. Incluido los nuestros. Por eso no es que no apoyara a mi mate, solo me preocupaba sanamente por su integridad. En la mañana cuando salíamos tomados de la mano al patio delantero nos vimos con la sorpresa de que Loga, Noel, Ja

