Alissa Me paré nerviosa frente a mi espejo mientras miraba por encima del hombro hacia el reloj. No quería irme. Pero, ¿qué opción tenía? —¿Alissa? —Denisse asomó la cabeza por la puerta de mi habitación. —Hola —la saludé mientras forzaba una sonrisa. Denisse entró en mi habitación y de repente se lanzó hacia mí para darme un abrazo. Casi nos caímos, así que me reí. Pero luego escuché el sollozo de Denisse. La abracé de vuelta y ella rompió a llorar. —No quiero que te vayas. ¿Por qué tienes que irte? —dijo mientras su abrazo se apretaba. Fruncí los labios mientras acariciaba su espalda. —Yo tampoco quiero irme. Lo sabes —dije mientras mi voz se quebraba. —¿Por qué tuvo que ser el Rey? Yo también empecé a llorar. Realmente no quería irme, pero no era bueno para mi lobo estar le

