—¿Me estás persiguiendo acaso?— pregunto cruzándome de brazos. Pasmada, Eleanor no responde nada. —¿Crees que esto es sobre ti? Esto no es sobre ti. El mundo no gira a tu alrededor, déjame decirte— dice al rato, imitando mi posición. Alzo las cejas. Ciertamente, me sorprende lo que dice, más aún cuando es ella la que siempre se ha creído el ombligo del mundo. —¿Qué pasa?— pregunto —¿Ya desististe de hacer el papel de inocente? Tan bien que te sale... —Mira Andrew— dice respirando profundo —, te aseguro que no te estoy persiguiendo. Sus palabras hieren mi ego. Esta chica, que me jodió hace seis años cuando estaba malditamente enamorado de ella, técnicamente me dice en la cara que le intereso menos que un pepino. —Sé que me porté como una maldita perra contigo. Fui una completa

