No quiero volver allá

1039 Words
Pasando un buen tiempo mí madre preguntó porque no he vuelto a la casa de mí vecina, se sorprendía mucho que ya no fuera con frecuencia, pues en realidad nadie se había enterado de lo que había sucedido aquel día en esa casa. No era alguien experta en decir verdades, casi siempre mentía, aunque para mí eran tan solo mentiras piadosas. Mí madre estaba cansada de que siempre hiciera lo mismo, de vez en cuando me daba unas nalgas por mentirle descaradamente. Era por esa justa razón que no le podía contar aquel hecho, sería en vano hablar, nunca me creería, para ella todo sería un simple invento mío. Mientras mí madre hacía sus quehaceres me dijo. – Hija, ve a la casa de doña Aurora y pídele que te preste un encendedor, porfavor.– Eso era imposible, no podía cumplir con aquella orden, luego de hacer que no escuché bien lo que me dijo, respondí.– Ahora no puedo madre. – ¿Se puede saber por qué?.– Colocó su mano sobre su cintura del lado derecho. – Pues porque estoy ocupada. – ¡A si!. Pues no veo que estes haciendo alguna cosa importante.– Dijo casi gritando. Yo no podía hablar, además aquel hombre me lo prohibió. Mí madre volvió a repetir nuevamente pero está vez en modo imperativo. – ¡Ve y as lo que te he pedido, De'laila!.– Ya no quedaba otra salida, aunque no quería ir tuve que hacerlo aunque de malas ganas. Mientras iba pensaba con que cara miraría a doña Aurora después de que pise su casa sin su permiso, sabía que ella se enojaría mucho conmigo, pero ni modo tenía que hacerlo de todas formas. Recuerdo que detrás de su casa había una familia compuesta por tres niños, la mujercita era la mayor tenía 12 años, yo no hablaba mucho con ellos, pues no teníamos nada en común, ellos casi nunca salían, yo sin embargo era la que le hacía las compras a todos los ancianos de aquel lugar en el que viviamos, es por eso que me consideraban una niña de la calle. ¿Porque traigo a mí mente ese recuerdo?, porque al entrar muy despacio y en silencio al interior de la casa, observó que todo está demasiado silencioso eso era extraño, en el comedor no estaban , pensé que quizás podrían estar en el baño pero tampoco fue así, es entonces que decidí ir hacía afuera nuevamente y rodeando la casa, me colgué por su ventana para ver si estaban durmiendo. Fue ahí en ese preciso momento cuando vi algo que me dejó traumada para toda la vida, no lo podía creer, mis ojos me estaban mintiendo, aquello tenía que ser una broma, sentía que solo habían preparado una simple broma para mí, pero sabía que no era cierto, lo sabía por el gesto de aquella niña en su rostro, era desagradable, asqueroso, repugnante pues se trataba de una acción vil, y es que ví con claridad cuando el esposo de doña Aurora tenía a esa pequeña acostada sobre su cama, con su tan delicado ropa interior y exterior sacadas a un lado, sus piernitas abiertas y extendidas a un lado. No sabía que hacer, aunque no sabía con exactitud que estaba sucediendo sabía que aquello no estaba bien, y me había quedado muy en claro aquello al observar al asqueroso como realizaba actos sexuales a esa pobre niña, su cuerpo encima de ella cubriéndola por completo, fue horrible ya no soportaba ver más. Luego de aquello quede helada sin poder pronunciar ni una palabra, quise llorar pero no podía, sabía que está vez nadie me creería, y fue en ese preciso momento que lamenté ser una mentirosa, no pude ayudar a esa niña, fui una cobarde. Volví a mí casa con el rostro pálido, no sabía que decir o que hacer, mí madre al verme dijo.– ¿Y lo que te he pedído?. Intenté hablar pero solo salió un tartamudeo – No,nnn...no – ¿Qué paso?.–Pregunto al ver que no era la misma, y quien lo sería después de ver tan horrenda situación.– ¡Vamos habla niña!. ¿Que ha sucedido?. Ya no soporte más contenerme y sin poder hablar solo pude responder con un llanto estremecedor y balbuceando dije.– No quiero volver allá mamá, nunca más. Mí madre no entendía nada, solo preguntaba una y otra ves que fue lo que me habia sucedió, pero no sabía cómo explicar algo que jamás había visto, solo respondí.– ¡¡¡Un mostrou, un mostrou!!! Mi madre se dio cuenta de que algo malo había visto. Salió hacía afuera para ver si algo le explicaba mí situación y sin embargo no allo respuesta alguna. Sentía que solo ella podía darme tranquilidad, la abracé fuerte y volví a repetir.– No quiero volver allá, ya no quiero volver allá mamá. – Necesito que me cuentes De'laila lo que has visto de otra forma no podré ayudarte. Ella necesitaba más detalles pero era algo que no se lo podía dar. Mí madre siempre fue una persona muy recta, respetada, y de la vieja escuela, ella jamás permitiría que alguien nos faltará el respeto, siempre admire esos valores de ella. Sabía que si le contaba lo que había visto y por alguna milagrosa razón ella me creía no se quedaría con los brazos cruzados. Ella era mujer y quería que se respetarán ambos géneros por iguales. Si conseguía valor y coraje para hablar sería mí fin y el fin para aquel desgraciado. Sabía que tampoco doña Aurora me creería, ella jamás se pondría de mí lado, habia mucha diferencia en aquella balanza, yo era apenas una extraña en su familia, nunca me eligiría por encima de su esposo y como había mencionado anteriormente mí prontuario no me favorecía. No podía hacer nada y era por esa justa razón que me aferraba a los brazos de mí madre, ella fue mí cuna y lo seguía siendo aún fuera de ella. Ella acariciaba mí cabeza y con una dulce voz tranquilizante me decía.– Calmada De'laila, ya no volverás, solo ten calma hija.– Beso mí frente y fue como una anestesia para mis nervios.
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