Decisiones Urgentes Flor colgó el teléfono con las manos temblorosas. Había mantenido la calma para no asustar a Florcita, pero por dentro, la rabia le quemaba el pecho. Su mente no dejaba de girar en torno a las palabras de la niña: "Mamá le gritó al chofer y a la niñera porque no llegamos rápido." La pequeña había sonado agotada, triste. Flor sabía que no podía quedarse de brazos cruzados. Miró a Gabriel, que estaba sentado al borde de la mesa, con la cabeza baja y las manos apretadas en puños. Su rostro reflejaba una mezcla de cansancio y desesperación. —Esto no puede seguir así, Gabriel —dijo Flor, rompiendo el silencio con voz firme—. Rosa está usando a tu hija como un arma para lastimarte. Esto no es por Florcita, es por ella, por su odio, por su necesidad de control. Gabriel lev

