CAPÍTULO 7 El nuevo director El primer día de clases con Gabriel Ferrer como nuevo director llegó acompañado de una atmósfera tensa en la escuela. No era un nerviosismo ruidoso, sino una inquietud silenciosa, contenida, como si todos intuyeran que algo iba a cambiar. Apenas pasaban de las siete de la mañana cuando el portón se abrió y la figura de un hombre alto y serio cruzó la entrada. Su andar era firme, medido. Su rostro severo, como si las dificultades no hubieran hecho más que reforzar su determinación. Sin embargo, quienes lo observaban con atención podían notar algo más: una tristeza persistente en sus ojos, una sombra que parecía colarse en su mirada verde, apagando cualquier intento de dureza absoluta. Las auxiliares, reunidas en el pasillo, murmuraban entre ellas. No sabían

