Unidos en la víspera de Navidad El pueblo amaneció con una calma inusual para ser víspera de Navidad. Las calles, aunque aún silenciosas, comenzaban a llenarse del aroma dulce del pan recién horneado y del eco de cánticos navideños entonados por los niños. En la casa de Gabriel y Flor, no había tranquilidad. En su lugar, una mezcla de nervios y esperanza llenaba cada rincón. Este 24 de diciembre no sería como cualquier otro; sería el día que decidiría sus vidas y las de los pequeños Dylan y Florcita. La noche anterior había traído consigo una visita inesperada. Justo cuando la familia terminaba la cena, los padres de Flor, Don Jaime y Doña Clara, tocaron la puerta. Aunque era época de venta de corderos en su estancia, y la temporada más ajetreada del año, su llegada no era casual. Habían

