Limpio mis lagrimas antes de que Samuel entre y se de cuenta, enjuago mi cara y hago un intento porque mi sonrisa no se vea triste una vez él entre por la puerta. - ¿Ángel? – creo que me demoré más de la cuenta. - ¿Cómo te fue hoy? – sonriendo como si nada hubiese pasado, me acerco y beso sus labios de manera casta, le quito el bolso de los hombros y lo pongo a un lado, luego voy a la cocina para servirle un vaso de agua - ¿Quieres comer algo? – no he cocinado pero supongo que puedo hacer algo. - Ángel ¿todo bien? – maldigo en mi interior cuando siento como se acerca a mí. Tanto que me esfuerzo por seguir ocultándole estas pequeñas cosas y sigo fracasando. Ya debería darme por vencida y solo decírselo todo. >> ¿Estuviste llorando? – toma mi rostro entre sus manos y es lo que haci

