- Ángel, me duele – frunzo el ceño, dirigiendo la vista, muy molesta, en su dirección y vuelvo a apretar el algodón en su ceja. - Entonces te hubieses peleado por semejante estupidez – aun así, me siento mal por causarle dolor, por lo que apenas dejo de apretar el algodón con alcohol en su herida, la soplo esperando que el ardor pase pronto. - Me estaba alterando con esas miraditas que te lanzaba y luego él vino solito, yo no provoque nada- supongo que si se dio cuenta. - Podrías haberte ahorrado el comentario sobre su novia – apretó los labios intentando no reírme por eso. - Esa zorra pretendía que la follara y además permitir que su asqueroso novio te tocara, fui amable – quiero sonreírle por lo lindo que me parece su protección hacia mí y también por la manera en la que se refiere a

