En ese preciso instante sonó el timbre y la chica de pelo azul se apresuró a abrir la puerta principal. Al hacerlo, me encontré con una imagen casi idéntica a Staci, aunque con algunas pequeñas diferencias, parada allí en el vestíbulo. "Oye, Adam, ¿te acuerdas de mi hermanita Mikayla?", anunció Staci, empujándola hacia la sala de estar. —Hola, señor Crandell —saludó Mikayla tímidamente con un pequeño gesto. No había visto a la hermana menor de Staci desde que era niña, así que mi memoria se hizo añicos al verla. Mikayla definitivamente había crecido mucho, y su ropa lo confirmaba. La hermana menor iba vestida prácticamente igual que su hermana mayor, con un top ajustado que apenas lograba contener sus pechos firmes y grandes. Dejaba poco a la imaginación, sobre todo un abdomen al descub

