"Eso es, así mismo..." Gemí con aprobación, esperando aliviar un poco las dudas de Mikayla sobre tomar mi lanza de carne en la cálida y aterciopelada boca. Pareció funcionar, pues comenzó a mover su lengua alrededor de la parte inferior de mi glande, bajando lentamente por mi lubricado m*****o. "Buena chica...", ronroneó Staci a mi lado, apartando el cabello de Mikayla de la cara de su hermana menor para que pudiera ver cómo mi pene desaparecía en su garganta, aunque yo no estaba cerca de ella cuando la punta de mi pene rozó su úvula. Inmediatamente, la joven levantó la cabeza de golpe y jadeó levemente, con los ojos muy abiertos por la sorpresa ante el contacto accidental. "Está bien... lo estás haciendo muy bien...", la animé, pasando suavemente mi dedo por la mejilla de Mikayla, viend

