"¡Ven para mí, nena, ven para mami!" Jenna chilló con lujuria y deleite mientras sus palabras parecían resonar en la cabeza de Layla. Con un último gemido gutural, el cuerpo de Layla se tensó, presionando su coño contra la cara de Jenna mientras su orgasmo la recorría, haciendo que las piernas de mi hija temblaran violentamente. Jenna la sujetó con fuerza, continuando presionando sus dedos contra el coño de Layla, extrayendo el orgasmo de la joven de cada centímetro de su coño, como si intentara exorcizar su alma. Ver la escena tan caliente desarrollarse ante mí hizo que mi pene ardiera hasta el punto de doler. Staci pareció notar mi dolorosa situación, pues pronto sentí su mano desabrochando el botón superior de mis vaqueros antes de bajar la cremallera. Dejé escapar un gruñido bajo y ha

