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1654 Words
— Espero que tengas una buena explicación para esto —dijo mi hermano, Ben. Tenía a Mark sujetado del brazo. Él me dedicó una media sonrisa y levantó su mano saludándome.— Fue tan real. — Aish, esto no puede ser posible —me quejé apretando mis ojos y negando con la cabeza. ¿Saben de esos mitos que dicen que si deseas demasiado algo se cumple? Seguramente desaparecer no estaba dentro de ese "algo"— — Hermanita, ¿quieres por favor explicarme qué demonios hace este...—Ben me hablaba apretando sus dientes. Miró a Mark y él le sonrió nervioso. ¿En serio vas a arruinarlo más?— este... Mark, ¿qué hace Mark aquí? —concluyó respirando profundo. Aun tenía a Mark sujetado de la remera, era una escena realmente triste. Mark tan delgado y pequeño atrapado en brazos del torpe y gigante Ben— — Él... —Mark me dedicó una mirada asesina. Entendí que por primera vez en mi vida tenía que hablar con propiedad y no decir ninguna estupidez, de lo contrario, provocaría la muerte de un pobre inocente. Tal vez no tan inocente. Entrecerré mis ojos al recordar a Mark cuando como un imbécil la noche anterior — Ben, creo que... vas a arruinar esa remera —dije. Oí a Mark maldecir. ¿En serio? ¿arruinar esa remera? ¿no se te pudo ocurrir algo mejor,____? ¡concéntrate!— — Okey, ya tuve demasiado —exclamó Ben y tomó a Mark ahora del frente de la remera y lo estampó contra la puerta del cuarto. Mark cerró sus ojos y frunció su rostro. Seguramente lo había dolido el golpe de su espalda. — — ¡Maldita sea, _____! ¿puedes explicarle al psicópata de tu hermano que ni siquiera dormimos en la misma habitación? —gritó Mark y corrí hacia ellos. Era pésima en situaciones límites. Ben lo elevó un poco más. Mark levantó sus manos en símbolo de paz— —¿A quién llamas psicópata idiota? —dijo Ben y toqué su espalda con mi dedo índice— — Oye, entiendo que quieras matarlo... porque bien, es una situación extraña —hablé rápido. Miré hacia arriba y solté el aire— Es decir, es tu amigo y apenas me conoce y tu entonces llegas a casa y lo encuentras durmiendo en mi habitación... —me detuve y fruncí el ceño— ¿tienes la llave de mi habitación? porque juraría que... —¡Niña voy a matarte! —gritó Mark y supe que nuevamente estaba hablando de más. — Ni se te ocurra aparecerte en mi funeral  — Okey, la remera quizás no valga tanto pero...Ben. —me sujeté a su brazo, el mismo que usaba para acorralar a Mark.— Recuerda que Mark es un GOT7. Tendrás muchos problemas si lo lastimas —Ben me miró irritado— — O me explican qué demonios sucede aquí o me importará poco estropear esa cara de estrellita —exclamó mi hermano y Mark se quejó— — Oye, orangután, si vas a matarme hazlo, ya no soporto tu saliva en mi rostro —giré mis ojos  y me hice a un lado. Yo era idiota, y realmente agravaba la situación, pero Mark se buscaba el golpe. — — Ben, ¿eres idiota o qué? —ya no cuidaba mis palabras, de todas formas siempre terminaba hablando de más. Preferí ser directa— Mark durmió en mi habitación y encerrado, y yo aquí. Lo dejé quedarse porque estaba en problemas y era muy tarde como para echarlo a la calle, ya —hice puchero. Ben gruñó y bajó a Mark. Pero no se alejó y no dejó de mirarlo mal.— — ¿Entonces por qué estabas parado en la puerta de esta habitación? —hizo énfasis en "ésta habitación"— — Sí, eso,¿qué hacías en esta habitación? —pregunté con el mismo tono que mi herma... espera— ¿de esta habitación? ¿qué hacías aquí? —me interpuse entre ambos— — Oh por dios, ¡que suerte la mía! ¡me he encontrado con los mismísimos Sherlock y Watson!—exclamó Mark quejándose y fingiendo emoción. Lo noté al instante, fingí una sonrisa— — Ah sí, ¿sabes? no te queda la cara de idiota chistosito —contra-ataqué. Mark entrecerró sus ojos y apretó sus labios— — Estaba buscándote genio —soltó luego. Revolví mi cabello y me alejé para dejarme caer en la cama de Eric. Recordé el sueño que había tenido, había sido tan real. Espera, ¿por qué mi corazón late tan fuerte?— — ¿Y qué hacías buscando a mi hermana? —preguntó Ben. Mark se apresuró por llegar a la puerta. Le dije que se marchara en ese momento con la mirada— — ¿Acaso ustedes están locos? Quería irme y estaba buscándote para agradecerte, pero sabes, olvídalo —exclamó y se volvió a quejar suspirando. Abrió la puerta y dio un portazo al cerrarla. Me preguntaba como había escapado de mi habitación cuando volvió a entrar— — ¡Oh! y con tus clips para el cabello, con eso abrí la puerta. Los rompí todos, por cierto —me senté en la cama. ¿Cómo? ¿lo de las películas era verdad?— Igual supongo que no las necesitarás, ya que jamás te peinas —Mark me guiñó un ojo y se fue al fin. Acaricié mi pelo consternada. — — Yo sí me peino, que no me haga peinados extravagantes no quiere decir que no me peine —le expliqué a mi hermano por mera necesidad de sacar mis pensamientos frustrados. Él me miró con estupor y se marchó— Volví a la cama de mi hermano Eric pero recordé que tenía escuela.  Miré el despertador, marcaban las 6:30am. Tomé un baño y me puse el uniforme. Até mi cabello, no quería que alguien volviera a tratarme de descuidada o quizás poco femenina. Pinté mis labios de un rosa opaco y claro pero quizás era excesivo para la escuela. Mi mamá y papá se habían marchado temprano a trabajar así que no me preocupé por desayunar. Conecté mis auriculares y me dirigí a la escuela. — ______, pase usted a resolver el problema —mi profesor de matemáticas, el señor Kuktsy me miraba victorioso desde arriba.No me había dormido, simplemente mi cabeza estaba en otra parte. En mi sueño erótico con Mark. Bueno, en sí no fue erótico, pero ambos estábamos...—¡Ahora señorita _____! —Kuktsy volvió a llamar mi atención. Tengo que trabajar en esto de perderme, podría traerme problemas. Me levanté de mi escritorio y caminé hacia la pizarra. La miré y soplé mi cabello ya sobre mi rostro. Kuktsy se acercó y me entregó una hoja. La leí. En un colegio se va a instrumentar un sistema de comunicación entre las oficinas de los adscriptos. Cada oficina debe estar en comunicación con cada una de las restantes (directamente o por medio de una tercera oficina). Cada oficina puede comunicarse directamente con a lo sumo tres de las oficinas restantes.Determinar la mayor cantidad de oficinas que pueden comunicarse en estas condiciones.— — Con todo respeto, profesor. ¿Pero usted cree que yo puedo resolver esto realmente? —pregunté desgraciada. Era el texto más aterrador y complejo que jamás había leído en mi vida— — Claro que puede, ¿acaso no ha prestado atención a las últimas... —Kuktsy fingió hurgar en su cabeza para encontrar la respuesta— 30 clases?—mis compañeros se rieron y me ví obligada a centrarme en la hoja.— — ¿Cómo pretendes escribir tonta? —escuché a Emma hablarme y luego sentí algo golpéandome en la espalda— De nada —añadió y me agaché para recoger la tiza que acababa de arrojarme. — Miré la pizarra y apoyé la tiza sobre ella. Esperaba que algún milagro se presentara ante mis ojos, pero lo único que conseguí fue concentrarme, pero en el sueño. ¿Por qué demonios había soñado con Mark? ¿por qué había soñado algo como eso?. Ese tipo de cosas no le suceden a chicas como yo. Encontré consuelo en pensar que al fin solo era eso, un sueño, bajo cualquier contexto. Mark estaba totalmente fuera de mi alcance, además, el ni siquiera me atraía.  El director de mi escuela entró al salón y me dirigió la mirada, pero luego se acercó al Sr Kuktsy, así que le resté importancia y miré la pizarra. ¿Mark?. En la pizarra estaba escrito Mark, y indudablemente yo lo había escrito hace un instante, perdida en mis pensamientos. Negué exigiendo piedad a quien me escuchara. Me desesperé e intenté borrar el Mark de la pizarra, pero mi mano sobre ella no dejó más que una mancha más grande y un borroso pero legible Mark.  — ¡Oh! ____, ¿quien es ese tal Mark? ¿tu novio virtual?  —habló Abie a mi oído. La ignoré y continué intentando borrar la mancha— Lo siento tonta, pero no importa cuantas veces pongas su nombre en las pizarras, él no va a aparecerse como en los cuentos que lees. ¿Sabes por qué? Te faltó el corazoncito junto a su nombre. —estaba a punto de responderle. Iba a insultarla. En eso se había convertido mi mejor amiga, en una perra. Por más que pasaba el tiempo no lograba acostumbrarme a esa Abie. — — ______, alguien te espera afuera, dice que es urgente así que no puedo impedir que salgas, pero en cuanto termines resuelves el problema. —me ordenó Kuktsy, asentí y salí de clases. Pensé que seguramente se trataba de Ben, y por "urgente" se refería a "es una estupidez pero no puedo hacerlo por mi mismo porque soy un idiota", así que aproveché y caminé lo más lento que pude. —
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