Capitulo 10

2194 Words
Sábado por la mañana, día para no hacer nada, me levanté con toda la calma del mundo, el día estaba precioso, a diferencia de lo mojada que tuve que quedar el otro día. Entre al baño y me di una ducha rápida, el agua estaba demasiado fría, y no me lavaría con agua caliente o jamás despertaría. Cepille mis dientes y me coloque un vestido cómodo, comenzaba a hacer calor. Baje las escaleras, pero no sin antes mirar mi cuadro sin terminar, debía empezar hoy a como dé lugar. —Hasta que por fin te levantas, son casi las 12 Carther — me acerque a besar la mejilla de papa, leía el periódico como siempre- —Cómo es que estas en casa? ¿trabajarás desde acá hoy?  —saque un poco de jugó y me serví en un vaso- —Si... no es necesario que vaya, además quiero pasar un poco de tiempo con mi hija — se levantó del banquillo dejando el periódico sobre la mesa. —Si estar en la computadora mientras yo estoy a tu lado es "pasar tiempo" con tu hija, no gracias. —Prometo terminar temprano, y vemos la maratón de Mouse que pasarán por la televisión— voltee a verle emocionada. —Lo dices enserio? — papa sabía cuánto amaba esa serie, y aunque a él no le gustara demasiado, significaba mucho para mí que quisiera verla conmigo. —Claro que habló enserio, pero... estaré ocupado ahora en la mañana, vendrá Stephen y tenemos que solucionar unos asuntos, así que ya sabes Carther, pintura sólo en tu cuarto, y nada de música muy fuerte. ¿Vendrá? ¿Hoy?  joder...estoy jodida, no quería verle, no hoy, no luego de lo de ayer, bueno no exageres tampoco Carther, ni que el mundo se fuera a acabar. —Descuida papa yo pensaba salir ahora así que no hay problema alguno, nos vemos en la tarde entonces —bese su mejilla y subí las escaleras para ir por una chaqueta, baje y papa ya no estaba, de seguro se había ido a su despacho y yo tenía que salir de aquí antes de que llegara Stephen. Yo me consideraba una persona con suerte, hasta que le conocí a él. Tenía que abrir esa puerta para chocar torpemente con él, bufé y quise pasar por su lado sin siquiera mirarle, y fue exactamente lo que hice, escuche que dijo mi nombre, pero no voltee, no quería escuchar sus disculpas, si es que era eso lo que quería decirme. ¿Salí de casa, y a dónde iría?  no era de muchos amigos, la verdad sólo era Sofía, mire mi teléfono y suspire al encontrarme con un mensaje del idiota de Carlos. "Hey! ¿niña, tienes tiempo?  lamentablemente y para mi mala suerte necesito de tu ayuda, la profesora de arte contemporánea te ha recomendado, dice que eres buena en la materia, no me hagas rogarte si? " Reí al ver que era el quien necesitaba de mí, podría ser mala por cómo se comporta conmigo casi siempre, por no decir siempre, pero la verdad es que no tenía nada que hacer y necesitaba salir de mi casa. ¿Leí bien o necesitas mi ayuda?  estas de suerte niño, en el café a dos cuadras de mi casa en 5 minutos, si no llegas, no tendré compasión "- Sonreí satisfecha con mi respuesta y me encamine al café, no queda tan lejos asique estuve ahí antes de lo previsto. Pedí un café cortado para mí y para él y lo esperé, llegó unos minutos después, venía algo agitado, parecía que venía corriendo más que caminando. —Te venían persiguiendo o qué? — le acerque su café y me vio con el ceño fruncido- —No, he tenido que salir volando de mi casa por otros motivos —tomó un poco de su café y centro sus atenciones en mí. —Primero, gracias por tomarte la molestia de venir hasta acá, segundo, no esperes una amistad o algo entre nosotros, estas buena pero no es para tanto. Me atraganté con mi café y le vi con cara de pocos amigos ¿me había dicho que estaba buena? —Donde han quedado los caballeros de este mundo? — limpie mis labios con la servilleta- —Esta es mi manera de decirte que no estoy interesado en ti de ninguna manera más que como un ayuda en clases. ¿Fruncí el ceño y me crucé de brazos— ósea que siendo un idiota es tu manera de decir que no me quieres para algo más?  dios. Que lógica la tuya. —¿Mira ni yo entiendo tu lógica, ni tú la mía, asique saltemos nos esa parte vale?  amigos? — me extendió su mano y yo la vi como si no entendiera de que hablaba. —Hace sólo unos segundos me has dicho que no querías ser mi amigo, ¿eres bipolar? —comenzaba a pensar que este chico tenía problemas. Sonrió y esperó a que estrechará mi mano con la suya— me agradas Carther, sé que contigo jamás llegaré a otro lado más que a una amistad, eres directa, inteligente y no tienes filtro, además ya me he hecho amigo de Sofía, creo que estarás obligada a verme seguido. Estreche su mano, prefería tenerlo de mi lado, que por ahí intentando joderme el día, además, un amigo más a mi vida no le haría mal, claro que esta clase de amigo es rara, aunque muchas veces de dos personas que se llevan mal, puede nacer una buena amistad ¿verdad? - —Bien, ahora que somos... amigos dime en que puedo ayudarte. —Soy pésimo en arte contemporánea y la profesora ha dicho que tú eres una de sus mejores alumnas, asique de seguro puedes ayudarme- —La verdad no considero que sea la mejor de la clase Carlos...- —¿Sí, también me hablo de lo modesta que eres — tomó un poco más de su café- que dices, me ayudas o no? Lo vi dudosa unos minutos, pero luego asentí, haría lo que pudiera. —No te prometo nada, pero claro que ayudare en lo que pueda — termine mi café mire hacia afuera, se me hacía incómodo estar sentada frente a un chico con el cual no tenía tema de conversación. Tenía que revisar en mi mente, y descarta varias conversaciones, hay personas con las cuales el silencio no era incomodo, bueno, este no era el caso. —Como esta Sofía? ¿ya está mejor?  — me hacía sentir un poco mejor ver que al menos intentaba hablar. —Sí, la llevé a su casa, su madre estaba bastante preocupada, la han castigado— hice una mueca y me encogí de hombros. —Por cuánto tiempo? la verdad estaba bastante ebria el otro día, debería cuidarse, me preocupa—y creó que lo decía enserio, aunque me parecía extraño, no la conocía de hace mucho— mientras te esperábamos me contó un par de cosas — suspiro y miro hacia afuera quizás tratando de evitar mi mirada de asombro al saber que él ahora sabía cosas que Sofía quizás no recuerda que le contó. —Sabes lo del verano? El chico asintió y yo me encogí en mi asiento. —No puedes decirle a nadie Carlos, a Sofía le ha costado mucho, ni su madre lo sabe. ¿No puedes decir nada, lo sabes verdad?  — parecía desesperada, Carlos me vio serio. —Carther, jamás diría nada, pero creó que ella necesita ayuda, no puede emborracharse así... debe hablar, es la mejor solución. —Se lo he dicho, pero no quiere, se niega rotundamente...- —Pero no puedes esperar a que termine en alcohólicos anónimos por no poder sacar toda la mierda que tiene dentro — parecía realmente preocupado por ella y eso de alguna manera me alegraba. —Lo se Carlos... me alegra que estuvieras ahí ... cualquier otro ya estaría publicándolo y burlándose de ella. —me levante y tome mi chaqueta, entendió que me estaba retirando y se levantó también- —Te acompañó a tu casa, necesitó que me aclares algunas dudas — me dio un empujoncito y salimos de la cafetería- Carlos no era tan odioso como parecía, era el hermano mayor de cuatro , su madre estaba muy enferma y estudiaba con becas, por eso no podía reprobar ninguno de los ramos, su padre trabajaba fuera de la ciudad, así que no era mucho lo que lo veía, en eso nos parecíamos algo, quedamos de estudiar los martes y viernes en las tardes, además a cambio de todo le pedí conocer a su mama, aceptó , lo que no sabía es que simplemente quería ayudarle , ahora que conocía un poco más de él , no quería verle correr tanto por las mañanas, decidí pasarle a buscar siempre que pudiera. —Estas seguro que no quieres pasar? no muerdo — reí y busque las llaves, pero ya me estaban abriendo la puerta para cuando logre encontrarlas- —Stephen…—miré a Carlos, algo le había contado sobre él, me sentí mal por no haberle contado primero a Sofía. —Carther, tu padre ha salido, dice que llega en un par de minutos, entra — parecía un robot dando órdenes, era increíble lo frío que podía llegar a ser. —Bueno niña, te dejó, muchas gracias por el café, y la compañía, ya sabes —beso mi mejilla y metió sus manos dentro de sus bolsillos para despedirse con un movimiento de cabeza de Stephen, voltee para verlo irse y luego entre pretendiendo que el idiota no estaba en mi casa. —Y ya sabes? — dijo preguntando en voz alta mientras cerraba la puerta— Carther, ven acá estoy hablando contigo— sonaba molesto y la verdad no me importaba mucho- —Si ya se -hice un gesto con la mano y me quité la chaqueta ignorándolo. —Carther, puedes dejar de...- suspiro frustrado y tomó mi brazo volteándome para hacer que lo mirara—Debo tocarte para tener tu jodida atención? — su respiración estaba un poco alterada al igual que el- —¡Suéltame —trate de zafarme, pero claramente el bruto tenía más fuerza— puedes decirme porque siempre estás tan molesto!  además aquí la única que tiene derecho a molestarse soy yo! eres un grosero! —Cierra la boca ya! — me apego un poco más a él y ya no podía moverme ni respirar normal—intente disculparme cuando llegaste, quise hacerlo ahora, pero tú y tu inmadurez sólo hacen que quiera...— dejó la frase en el aire y el silencio paso a ser parte de nuestra discusión, porque eso era todo lo que él sabía hacer. —Que quieras qué? ¿golpearme?  —parece que mis palabras surgieron efecto porque se apartó de inmediato. —¿Por quién me tomas? — paso las manos por su cabello —sólo trató...trato de disculparme contigo, pero no me lo estás haciendo fácil- —Pues merezco que te cueste un poco más. —Mira Carther, yo no te debo explicaciones, sólo acepta las disculpas y sigue adelante con tu vida, que yo seguiré con la mía, ni siquiera sé porque estoy …mierda — volteo tomando su chaqueta— dile a tu padre que le habló más tarde. —¿Por que siempre huyes? ¿tienes algún problema conmigo? — se detuvo y me vio sonriendo maliciosamente, ¿qué le hacía tanta gracia? - —¿La que tiene un problema aquí eres tu — dejó su chaqueta y se acercó a mi lentamente— me has dejado tocarte, por qué?  por qué no simplemente...? —Simplemente que! eres imbécil...— me sentí avergonzada al darme cuenta de que era cierto, — tu eres el que no puede mantener las manos lejos de mí. —Carther, por favor... no inventes historias en tu cabeza que no van a pasar—estaba molesto enserio, jamás había tenido que soportar algún socio de papa, puede que sea porque ninguno había sido tan joven, mi mira como si me odiara, y yo odio que me odie sin ninguna razón. —No puedes andar reaccionando como maniático por nada! ¡no eres mi padre, no me invento historias, no podría inventarme historias con alguien como tú, estas lejos de cubrir alguna de mis expectativas, incluso odio tus tatuajes! —Esto está convirtiéndose en algo patético, no tengo tiempo para esto -sonrió y negó con la cabeza. —Esto es ridículo! estas molesto conmigo cuando yo debería de estarlo contigo... puedes siquiera. —Carther cállate...- dijo entre dientes, pero yo no me iba a callar, necesitaba sacar todo afuera ahora y terminar con esto- —No, no pienso callarme hasta que me digas porque eres así, mira sólo terminemos. — no termine la frase cuando me tomo de la cintura. —¿Puedes callarte y mantener esa linda boquita cerrada? sus manos acariciaron suavemente mi cintura haciendo que todo a mi alrededor dejara de estar, existir, como sea, simplemente todo se centraba en como sus manos acariciaban mi cintura. —Creo que ya es como hacer que mantengas la boca cerrada — sonrió de una manera tan malditamente sensual que si no fuera porque es un imbécil y porque es Stephen.... lo hubiera besado sin culpas. —Hay ...hay otras maneras — fue lo único inteligente que se me ocurrió decir, y lo único que logre, fue que su sonrisa fuera más amplia aun- —Se perfectamente que hay otras. Mucho más dolorosas — su rostro se acercó tanto que pensé que lo de besar podría pasar, pero claro las historias en mi cabeza nunca resultaban iguales en la realidad. Acercó sus labios a mi oído. —Mucho mejores... — susurro haciendo que mis nervios aumentarán, me encantaría saber a qué estaba jugando. Me aparte antes de que papa que ya había entrado hace unos segundos a casa nos viera. Stephen sonreía satisfecho, volteo a ver a papa y hablar sobre negocios seguramente, yo sólo subí a mi cuarto molesta conmigo misma, por dejar que me afectará de esa manera. No hay que ser idiotas para darse cuenta que el tipo me revoluciona las hormonas...sólo esperó que no me revolucioné el corazón.
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