La musica paró, y los murmuros comenzaron a recorrer la cafetería. Algunos parecían divertidos por aquella distorsión, pero la mayoría parecía ligeramente preocupados, sospechando que aquel intruso había interferido en el comunicado. Cuando terminé de desayunar, me despedí de los demás. Salí de la cafetería y tuve ganas de caminar hacía el muelle, sólo para tomar aire fresco. Estar encerrada en la cabaña me sofocaba. Suspiré. La brisa era maravillosa y el sol irradiaba demasiado calor. Me senté en la orilla del muelle y columpiaba mis pies descalzos, haciendo que la punta de mis dedos rozaran el frío lago. Dejé mis zapatillas a mi costado. El cielo azul se reflejaba en él, al igual que la mayoría de los arboles que se encontraban en la orilla. Cerré los ojos por un momento, levantando

