Vi como Scott se había quedado con la boca semiabierta, mirando el oscuro bosque que nos rodeaba, con la mirada perdida. Mi pulso se había acelerado, con brusquedad. — ¿Qué?— Balbuceó él en dirección al teléfono, con una voz muy poco audible. —Fue una simple aventura con mi médico personal. Me había cegado Scott, él me prometía la felicidad que Frank nunca me había dado...Walter era mi único consuelo en aquellos tiempos y... — ¡Tardaste veinticinco años en decírmelo!— Gritó, llevándose las manos al cabello, y deslizandolas lentamente hasta la cara, consternado. Rápidamente lo abracé por detrás, apoyando mi mejilla contra su firme espalda que se encontraba tensa, dándole consuelo. — ¡Tú siempre estuviste del lado de Frank!— Dijo la señora Miller, a la defensiva— ¡Y si no te lo dije f

