—¿Cómo me has dicho?— Gimoteó Alia, echando chispas por los ojos. Sonreí, triunfal. — P-E-R-R-A —Musité con lentitud—¿Acaso eso no es lo que eres?— Dije, mirándome las uñas. — Date por muerta— Gritó. Se subió a la mesa, tomando ventaja. Elevó una de sus manos y la convirtió en puño, apuntándome con ella. Sus pupilas se dilataron, casi consumiendo su iris rojo. Sentí la mirada de todos los demás sobre mí. Estaban en silencio, como si esperaran algo. En ningún momento me vi intimidada, al contrario, estaba ansiosa por saber cual seria su aproximo movimiento. — ¿Qué se supone que harás con tu puño?— Pregunté, cruzándome de brazos. Miró anonada su mano y luego me miró a mi, escandalizada. Volvió a hacer otro puño y apretó sus dientes. La noté desesperada. Era claro lo que estaba inten

