Narra Aarón Esperé un día más para que mis mensajes fueran respondidos, la angustia y la ansiedad se han estado apoderando de mí, esa impotencia de no poder hacer nada al respeto me agobiaba; eso acompañado de los reclamos sin freno que Kate me hace cada dos minutos, convierten mi casa es un completo infierno. —Señor, aquí tiene lo que pidió al equipo de marketing. Estela me entrega la tableta, así que de manera inmediata reviso lo que está ahí. —Bien, diles que me quedo con las dos primeras propuestas, la ultima es horrible. —Sí señor. La mujer se queda de pie en mi oficina, ni sale, ni dice nada más. —¿Algo más Estela? —Oh, sí, dos recados más; uno, la señora Gillian está abajo en recepción y otro es un mensaje que dejó el señor Arturo Soler, dice que no ha podido comunicarse c

