Alana Hace dos años Mis ojos recorrieron mi cuerpo en el espejo de cuerpo entero, cubierto con el exquisito vestido blanco. Era justo como siempre había imaginado y, sin embargo, nada como lo que había imaginado. Afuera, los invitados deambulaban por el césped con sus copas de champán, la cara banda que mi padre contrató tocaba una de mis canciones favoritas. Miré fijamente a la mujer que me enfrentaba y en ese momento le hice una promesa. Una promesa de nunca dejarla caer, pase lo que pase. No importa lo que cueste. —¡Ah! Miren a mi princesa. —La puerta se abrió y mi padre, el alfa de la manada de la Luna Plateada, entró vestido con un elegante traje n***o. Me di la vuelta y me regaló una gran sonrisa, una sonrisa que ya no podía soportar, mientras me abrazaba—. Eres la novia más herm

