Capítulo 16. Acaso. ¿Zil no puede descansar?

3058 Words
Al fin habíamos logrado una de nuestras metas destruir el tercer núcleo de Zil, y con ese salvar a muchos chicos, salvar a un orfanato, me senté en la calle junto a mis hermanos mientras observábamos fijamente lo que ocurría en esa casa, Zil ya se había marchado, sentíamos un poco de paz, aunque sabíamos que sería corta. Nos acercamos a la Madre superiora, esta lloraba de alegría al ver a todos sus chicos, no dejaba de abrazar y besar a Roger, el primero en desaparecer, nos daba las gracias intensamente, odiaba que me agradecieran y no era el único para Maya y a Michael tampoco era de su agrado, y mucho menos por algo que debíamos de hacer. -    La policía no tardará en llegar, buscará conseguir una explicación a lo ocurrido ¿Qué les dirá? Le pregunte a la Monja un poco serio. -    Aun lo estoy pensando, no creo que me sirva decirles la verdad, puesto que, no considero que, si les cuento que un demonio, intento llevarse a mis niños, pues solo lo aceptaran, tendré que buscar que inventar, pero yo resolveré… me respondía con una ligera sonrisa de alivio.  Terminado de hablar con la madre superiora debíamos continuar nuestro camino, pero no sin antes despedirme de los chicos, me acerque a ellos, y les grite con fuerza, “son increíblemente valientes” sabía que seguían aterrados, pero al menos se notaban un poco más tranquilos, más seguros, lo triste es que su vida no volverá a ser la misma, alguien que haya vivido eso, cambia su forma de ser, como me hubiese gustado que este anillo tuviera una habilidad de borrar la memoria y hacer que olvidaran estos recuerdos, pero que más nos queda, dejar que el tiempo siga su camino. Comenzamos a buscar nuestro auto, cuando nos arrestaron este se había quedado estacionado cerca del orfanato, no fue tan difícil encontrarlo, pero Michael parecía particularmente feliz por hallarlo, subimos a él y comenzó a conducir, mientras salíamos del pueblo no apartaba mi rostro de ese orfanato, sucedieron muchas cosas allí.  -    Bueno chicos otra criatura eliminada, y ¿A Dónde iremos ahora? Preguntaba con entusiasmo. -    Bueno chicos me gustaría regresar con el anciano Blaze, quizás el nos pueda ayudar para deshacer el trato que Jeison hizo con Zil… se expresaba Maya. -    Te encuentras bien de la cabeza, yo no volveré a poner un pie en esa cabaña, ese hombre me da muy mala espina, siento que esconde algo siniestro, no logro confiar en él. Daba mi opinión, muy serio. -    Yo si confió en él, y papá también lo hacía, deberías intentarlo, además hay que tratar de romper ese trato y salvarte ¿no lo crees? Se mantenía insistiendo Maya. -    Yo no necesito salvarme, necesito que derrotemos a Zil nada más, no quiero aceptar la ayuda de ese sujeto, mejor vamos todos a otro lugar. ¿Qué opinas Michael? Hacia la pregunta con un rastro de ira en mi rostro. Aunque intenta confiar en esa persona, Blaze no me generaba ni un poquito de confianza, cada vez que escuchaba su nombre rondaba en mi mente la frase de Ana, esa mujer que era un alma perdida que ayudamos a Cruzar, ella me decía, “ten mucho cuidado con este sujeto, no es lo que aparenta” así que prefería estar en cualquier lugar menos en su cabaña. -    Hagan silencio los dos, yo conduzco, yo decido nuestro destino, iremos a una de las casas de papá, necesitamos reunir provisiones y recuperar algo de fuerzas, no hemos tenido mucho descanso últimamente, así que ese será nuestro mero trabajo por ahora, descansar ¿les quedo claro a los dos?... daba sus órdenes Michael.  Asentimos con la cabeza, él sonrió y continúo conduciendo, su ruta nos llevaba a una de las casas no lejos del pueblo en el que estábamos antes. Todo iba tan tranquilo, hasta que escuche una tierna Voz.  -    ¿tú eres el portador? ¿cierto? Me ayudaras a cruzar ¿verdad? Volteé la mirada a los asientos traseros del auto y junto a Maya había una pequeña niña de unos doce años de edad, al observarla sentí una pesadez en el corazón, ¿Por qué tienen que morir siendo tan jóvenes? Eso aún no le encontraba una respuesta, gire la mirada a Michael, mientras le pedía por favor que detuviera el auto, mis hermanos bajaron y me quede a charlar con ella. -    Hola pequeña ¿Cuál es tu nombre? Le pregunte. -    Mi nombre es Carla, tengo algo de miedo y frio, no sé cómo llegue hasta aquí, pero algo me decía que podrías ayudarme, me respondió con mucha calma. -    Tranquila hare lo que este a mi alcance para ayudarte, ¿sabes cómo moriste? Pregunte tratando de mantener el ambiente calmado. No sé si es porque me han sucedido tantas cosas, pero llevaba tiempo sintiendo algo extraño, se supone que existe un promedio de personas fallecidas por días, y generalmente es alto, se dice que en el mundo por lo menos mueren diez personas diarias, si la única manera de cruzar al otro lado es a través de los anillos, y solo existiendo cuatro portadores, ¿Por qué no ha cruzado tanta gente a través de nosotros? ¿acaso la portadora del cuarto anillo, Mey, los hace pasar a todos? Esto realmente me mantenía pensando y confundido. Suelo ser de las personas que busca darle una explicación a todo, y cada vez me surgen mayores interrogantes, pero sentía un poco de dolor por ella, de ser el caso así, pues esa pobre mujer tendría tanta resistencia para ser capaz de permitir que crucen tanto, yo ya hubiese muerto. -    Pues mi padre iba a ser una práctica de vuelo como es de costumbre él es piloto, y insistí tanto en que me llevara, que al final convencí a mi mamá y a mi padre también, subí y todo era estupendo, las cosas desde arriba se ven increíbles, me estaba enseñando a pilotar, y lo estaba haciendo bien, pero algo salió mal, empezó un sonido fuerte, las luces comenzaron a titilar, papá se desesperó, y eso me asustaba, creo que nunca lo había visto así, trato de solucionar el problema del avión pero no lo logro a tiempo, el avión se fue abajo y chocamos, cuando abrí los ojos nuevamente, estaba en este auto. Contaba su historia la pequeña. -    Lo lamento mucho, ¿espero que no sientas que fue tu culpa? Le preguntaba con un rostro de preocupación. -    Es que, si no hubiese insistido en subir, quizás no me haya querido enseñar, y no hubiese sucedido esto, estaría con vida y mi padre también. Hablaba mientras lloraba la pequeña. La abrase con fuerzas, creo que era justo lo que ella necesitaba, la mire a los ojos diciéndole. -    No te preocupes nada de esto fue culpa tuya, que te lo digo yo, créeme no te mentiría, después de todo soy quien te puede ayudar, ahora solo debes de cruzar, es hora de Marcharte, cuídate me despedía con una sonrisa. Sonrió parecía estar conforme, volvió a abrazarme dándome las gracias mientras cruzaba, baje del auto estaba aguantando las ganas de llorar, me acerque a mis hermanos diciéndole ya se marchó, no tardo mucho para comenzar a sentir el dolor, ese impacto del choque de avión, parecía que mis huesos se hacían añicos, que mi cráneo volaba en pedazos, que de mí no quedaba nada, caí al suelo acostado por el daño mientras la sangre salía por todas partes, los chicos estaban preocupados pero solo era por el cruce, tendría que ponerme bien. Hasta que todo termino.  -    Chicos esta niña no murió sola, Por casualidad el papá de la pequeña va a cruzar por alguno de ustedes. Les pregunte. Me miraron un poco extrañados, se miraron entre ellos, pues no conocían la historia de la niña, pero se negaron a mi interrogante, eso hacía que mi pequeño cerebro se formulara más incógnitas. -    Chicos no sé si soy yo, pero ¿no se han puesto a pensar, porque cruza tan poca gente por nosotros? Se supone que a diario muere mucha gente, observen el caso que acaba de suceder, el padre volaba con la niña y se estrellaron, ambos murieron, la pequeña, vino a mí, pero ¿Dónde está el Padre? La verdad no creo que haya logrado sobrevivir, mostraba algunas de todas las preguntas internas que tenía.  -    Pues creo que solo eres tú, yo nunca me lo he preguntado y supongo que Michael tampoco, además, ¿no crees que es mejor así?, imagínate que tuvieras que vivir las muertes de tantas personas, es mejor que las cosas se mantengan como están ¿no lo crees? Me respondió Maya. -    Chicos basta de tanto hablar regresemos al auto y continuemos nuestro camino debemos descansar y reponer fuerzas. Daba su opinión Michael. Regresamos al auto, y continuamos el viaje, me sentía agotado, pero aun así no lograba dejar de pensar en tantas cosas que tenía en mente, entramos a un pequeño pueblo, se supone que allí, habría una casa de las de papá, al fin sentía que podría tomar una ducha, me podría recostar, y sentir que descansaba, pero las cosas no siempre suceden como quieres que sucedan, sentí mi mano calentar, mi anillo brillaba una vez más, grite un rápido detén el auto, supongo que Michael no se había percatado del anillo, mientras conducía, freno en seguida. Abrimos los ojos en un lugar oscuro pero los tres estábamos juntos, “no puede ser ya está atacando Zil otra vez”, era lo único que lograba pensar en el momento, y los chicos daban la impresión de hacer lo mismo, al final había una pequeña luz y nos dirigimos hacia allí, eso me hizo comprender que siempre comenzamos en un lugar oscuro cuando no nos encontramos en el pueblo donde ocurrirá el suceso. Entramos a una pequeña casa, tenía una sola planta, parecía tener tres habitaciones, un baño y un comedor, pero daba la impresión de ser bastante cómoda, me asome por una de las ventanas para observar el pueblo, quizás lo hayamos visto ante, pero no, no lo conocía, escuche la sonrisa macabra de Zil, vi una especia de humo recorrer la casa, parecía vapor, era una especie de humo blanco, se trasladaba de un lugar a otro sin complicación. Trate de seguirlo, mis hermanos también, pero era difícil hacerlo, traspasaba las paredes como si no hubiera nada allí, pero manteníamos persiguiéndolo, aunque lo perdiéramos de vista, no podríamos dejarlo solo sin ver lo que planea hacer, entro en una habitación nos acercamos, pero solo se quedó observando al chico que dormía, por un rato tal vez unos diez minutos. No comprendía lo que sucedía, pero debíamos de estar pendiente ante la situación salió de la recamara del chico y se dirigió a otra de las habitaciones, donde se encontraban los padres tranquilamente descansando, se sentó en una orilla de la cama, y los observo fijamente sin hacer nada, por unos pequeños instantes, el vapor formo un rostro, el de un pequeño joven, pero, así como apareció se desvaneció en un santiamén. Se levantó y el ambiente cambio por completo ya no se respiraba paz y tranquilidad, sentía ira acumulada, notamos como intentaba agarrar las cosas y lanzarlas encima de los adultos dormidos, pero solo las traspasaba, parecía que cuando intentaba hacerles daño no podría, pero, tomo sus sabanas y se las quito, eso sí pudo tocarlo, el aire estaba encendido, y lo subió al máximo, encendiendo también un ventilador que se encontraba en el lugar. La habitación se puso muy fría, parecía helada. El hombre se levantó temblando reviso el aire acondicionado que estaba al máximo, lo apago, y también el ventilador, volvió a la cama cuando esa criatura encendió la bombilla, ¿Qué sucede aquí? Preguntaba el hombre, mientras volvía a levantarse de su cama, observaba toda la habitación un poco confundido, apago la luz y se regresó a dormir, la criatura, salió lentamente de la habitación retornando a la recamara del chico. Acaricio el cabello del infante, cerro la ventana, que estaba un poco abierta, deba la impresión de no ser un monstruo, solo parecía enfadado con los adultos, pero mostraba interés y preocupación por los niños, se acostó al lado del pequeño parecía querer dormir allí. -    Esto es absurdo, no sé qué sucede aquí pero no parece andar nada mal, deberíamos de irnos y buscar la manera de descansar, yo necesito descansar, Zil debe estar tratando de jugar con nuestras mentes, mostrándonos esto, y haciéndonos creer que ya regreso al juego, debe estar algo débil después de todo acaba de perder su tercer núcleo. Salgamos de una vez… me expresaba un poco molesto, el cansancio que sentía comenzaba mostrarse. -    Quizás tengas razón, pero algo aquí no termina de convencerme, siento que algo extraño sucede aquí, veamos un rato más, solamente, y nos iremos… Hablaba Michael.  La criatura se quedó recostada al lado del chico por varios minutos, todo el vapor que parecía ser su cuerpo, comenzó a formar el rostro de ese chico, parecía que lo iba a remplazar, se colocó encima del pequeño dejando su cara frente a la cara del infante. Se acostó sobre él, no entendía bien lo que sucedía, pero ya era evidente que Michael tenía razón, algo extraño sucede aquí, ese vapor comenzó a entrar por la boca del niño, apoderándose por completo de su cuerpo, al terminar, se sentó en la cama y comenzó a reír, sus ojos habían tomado una coloración blanca, se desarropo y bajo al comedor tomando de allí un cuchillo.  -    ¿Qué Diablos sucedió? Acaso ¿lo poseyó? Preguntaba con mucha intriga. -    Pues no creía que eso fuera posible, ninguna criatura con la que nos hemos enfrentado lo había hecho, pero esto da a entender, que ese niño esta poseído por un demonio… respondía… Michael. -    Tomo un cuchillo, hace rato intentaba hacerles daño a los adultos y no podía, pero ahora tiene un cuerpo físico, ¿acaso quiere asesinar a los padres del chico? hablaba Maya. Llego a la habitación y toco la puerta como si nada ocurriera, entro, su papa estaba despierto preguntándole que le sucedía a lo que este respondía no puedo dormir, ¿puedo pasar la noche aquí? Su padre no se negó y se acostó en el medio de ellos. El cuarto era muy oscuro, casi no lográbamos observar nada, pero esperó que su padre se durmiera, así pasaron unos cuantos minutos luego de eso, ese niño poseído se levantó de la cama, encendiendo el aire acondicionado al máximo, y también el ventilador, volviendo a colocar la recamara muy fría. El padre abrió sus ojos, y vio todo aquello que el mismo había apagado ahora encendido, se levantó y los volvió a apagar, se acercó a su cama para notar que su hijo no se encontraba allí, comenzó a mover a su esposa quien no reaccionaba, fue cuando sintió algo húmedo en su cama, las bombillas se encendieron, levanto su mirada al encendedor para descubrir que no había nadie. ¿Quién está por aquí? Vio sus manos llenas de sangre y cuando regresa la mirada a su esposa estaba muerta, las sabanas ensangrentadas, había sido apuñalada, el hombre comenzó a llorar y preocuparse por su hijo, cuando intenta salir de la habitación siente que algo le cae encima al ras de la cabeza, llegando hasta el cuello, era una soga, y girando su mirada, el niño poseído estaba sujetándola, en un solo movimiento, lo levanto y lo ahorco, supongo que antes de morir habrá pensado de donde su hijo saco tanta fuerza. Lo dejo allí guindado, ahorcado, y se dispuso a caminar llevando al chico al baño, puso a llenar la tina, mientras el bajaba a prepararse algo de comer, era frustrante para mi ver esta escena, aun mas imaginándome como terminaría el suceso. Zil se sentó en una de las sillas del comedor junto a él, y comenzó a hablarle. -    ¿Qué estas esperando? ¿Por qué no terminas el trabajo de una vez? preguntaba un poco inquieto. -    Calma Zil, todo se hace con calma, déjame alimentarme bien antes de hacerlos ¿sabes desde cuando no probaba comida? Además, este chico se merece una última cena, ¿no lo crees? Se expresaba el fantasma que poseía al chico. -    Si se lo merece, ya se lo gano, pero apresúrate sabes que no tengo mucho tiempo estoy en una batalla de velocidad contra los Storm, en estos momentos ya deben de estar viniendo a por ti… La inquietud de Zil cada vez era más notable. Al fin Zil nos veía como una amenaza, ya habíamos logrado llegar a ese nivel, ese donde se preocupaba con que estuvieras cerca, y si nos manteníamos así, tal vez, solo tal vez, podría llegar a temernos, y de ser así tener otra ventaja contra él, mientras tanto solo debíamos observar todo lo que sucedía. La criatura cenó, con toda la paciencia del mundo, se levantó de la mesa, y se dirigió al baño, metiendo el pequeño y delicado cuerpo del chico dentro de la tina, llena de agua, ahogándolo, hasta que el chico no dejo de respirar la criatura no abandono su cuerpo, y luego de ello se marchó.  Despertamos muy alterados, ya había comenzado otro ataque y nosotros sin descansar, le dimos vuelta al auto aun sin saber a dónde nos dirigíamos, mientras investigaba casos de muertes de familiares. Maya saco de la cajuela del vehículo una antena extraña que conectaba con todas las radios policiales, eso nos permitía tener todas sus frecuencias y estar al tanto de lo que ocurriera, y allí escuchamos una noticia de una familia encontrada, había fallecido por completo.  Maya nos dio la dirección y tomamos la ruta hacia allá, al entrar, había unas calles cerradas, nos acercamos lentamente bajando del auto, tal vez habíamos encontrado el lugar del suceso, solo observamos a la morgue sacar los tres cuerpos de la propiedad. Zil había descubierto, que nuestra batalla seria de desgastes, cansancio y velocidad, solo el que tenga más resistencia podrá sobrevivir, eso lo hacía más difícil, y más peligroso, pero no nos rendiríamos había que destruir a ese ser. -    Acaso ¿Zil no puede descansar?
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