Dana abrió el vestidor de Franco y tomó su abrigo n***o. Después de tomarlo, se acercó a su esposo, quien estaba ocupado atándose la corbata. Él estaba en su silla de ruedas, mirando el espejo del tocador en su habitación. —¿Amor?— ella llamó su atención. Él levantó la vista hacia ella y cuando sus ojos se encontraron, él inmediatamente le sonrió. Ella le devolvió la cálida sonrisa. En los últimos meses, sonreír parecía más fácil para él. Estaba feliz de verlo así... ya no era frío ni distante y ahora podía interactuar con otros. —Aquí está tu abrigo— le dijo, no entregándoselo, sino ayudándolo a ponérselo. Notando que su corbata no estaba bien ajustada, ella la arregló, totalmente concentrada en su tarea. Después de un rato, sintió su mirada intensa sobre ella. Levantó la vista para en

