—¿Aún no terminas?— Dana soltó un profundo suspiro al escuchar la voz de Franco entrando en la habitación. Él ya estaba vestido, mientras que ella no. No sabía qué ponerse. Pronto notó que él miraba la cama. Vio cómo fruncía el ceño al ver la ropa desordenada. Había sacado todos los vestidos del armario. Estaba tratando de elegir qué ponerse, pero no podía decidirse hasta ahora. Hoy era el día en que conocería a los padres de Franco. Y quería estar presentable frente a ellos. —Todavía no— respondió. Luego, le mostró los dos vestidos que sostenía. —Hmm... ¿Cuál se ve mejor?— preguntó, levantando las dos opciones. Un vestido era azul sin hombros y el otro rojo sin mangas. —Franco— llamó su nombre cuando él no respondió. Franco sonrió con malicia. —Si fuera por mí, te preferiría desnuda—

