Dana no pudo evitar arrugar el ceño al entrar en su habitación y ver tres bolsas de papel sobre su cama. Las miró por un momento, contemplando de quién serían y de dónde venían. "¿De quién serán? ¿Y de dónde vinieron?". Se preguntó. Dana comprobó si había un nombre en las bolsas de papel o alguna indicación de quién podría haberlas entregado, pero no encontró nada. Frunció el ceño mientras intentaba averiguar de quién podrían ser. Sin embargo, su dolor de cabeza empezaba a empeorar y no podía pensar en nada, así que simplemente se rindió. Dejó la bolsa que llevaba sobre la cama y salió de la habitación para preguntarle a su madre de dónde venían las bolsas de papel. Solamente, quería saber quién las había dado. Dana había pasado todo el día fuera buscando trabajo. Había visitado casi to

