Dana no sabía cuántos suspiros había soltado en ese instante. No podía detener la palpitación de su corazón debido a la tensión que la envolvía, tras haber sido arreglada por el maquillista que Franco había enviado al hotel donde se hospedaba. Este era el gran día, el día de su boda civil con Franco. En cuestión de momentos, su apellido cambiaría. En cuestión de unos momentos, se convertiría en la señora Dana David… Se miró en el espejo. Se veía hermosa con su cabello y maquillaje hechos en ese momento. Le pidió al maquillista que mantuviera su maquillaje simple. No le gustaba el maquillaje pesado. Y aun con maquillaje simple, su belleza seguía brillando. El maquillista ni siquiera tocó su cabello. Simplemente, lo dejó suelto y le dio un ligero planchado. En ese momento, también llevaba

