Capítulo 15

543 Words
Mary: Estoy en mi casa claramente confundida y llorando. Hoy fui a la fiesta. ¿Qué paso ahí? ¿Te lo respondo? Nada bueno. Sabía que Damien Wood era popular, pero era a la última persona que esperaba ver en la fiesta. Trate de ignorarlo toda la noche, pero a decir verdad era difícil. Dios estaba realmente hermoso. Había que reconocerlo. Él era increíblemente apuesto y supongo que su manera de buscarme lograba ser halagador, pero... Eso no me desviaba de la realidad. Vi que me miraba. Pero no quería quedarme sola en ningún momento. No quería darle oportunidad de que me hablara. -¿Qué tal hiciste el trabajo de Mr Jefferson?– me hablo de pronto Gabriel, él era un compañero de mi curso y se encontraba ahorita mismo conmigo sentados en un sofá. Muy lejos de la pista de baile. -Bien. Aunque para serte honesta creo firmemente que muchas veces ni él sabe de lo que habla- dije explicando mi desdén por la clase -Ni que lo digas y el míster de matemáticas está claramente loco -¿Por qué lo dices?- pregunte interesada -Mando hacer los 200 ejercicios de la página 90 Cierto... Casi había olvidado esa tarea -¿Cuál es el problema?- le pregunte claramente confundida -¿Te estas escuchando? ¡Son 200!- dijo mientras alzaba sus brazos al aire de un modo muy expresivo -¿Y ya hiciste algo? -Nah ni Burger- dijo tranquilo Ni... ¿Qué? -¿Burger?- repetí confundida -Expresiones mi niña, expresiones- repitió mientras reía ¿Mi niña? ¿Y este qué? ¿estaba tomado? En ese momento simplemente reí. Sabía que en realidad él no estaba borracho ni nada, pero era tan raro oírle decir eso. Minutos después él se levantó y entro hacia la barra de comida que tenía Jessica en su casa. No quería quedarme solo así que entre con él. Pero al cabo de 5 minutos quise salir a tomar algo de aire e inevitablemente tuve que cruzar por la pista de baile y... cuando llegue lo que vi, simplemente me destrozo. Era Damien. Él se besaba con una chica. Para ser precisa con Amanda Taylor. Sentí que mi mundo se me venía abajo. Eso me dolió. Unas lágrimas quisieron salir, pero las contuve y rápidamente corrí fuera del lugar. Me dirigí a la puerta de la calle y sin pensarlo dos veces la abrí. Debí haber corrido bastante porque cuando llegué a casa sentía que el corazón se me salía del pecho. Mi celular de pronto sonó. -¿Te encuentras bien?- Ese era Gabriel desde el otro extremo de la línea -Sí. Lo siento. Es solo que me acorde que mis papas me querían en casa antes de las 10- dije rápidamente inventando una excusa mientras trataba de no llorar. -Bueno. Nos vemos el lunes Mary- fue lo último que dijo cuándo colgó Entre sin que nadie me escuchara, subí a mi cuarto y me coloque mis audífonos con la música a todo volumen. Ese día no quería pensar. Esa noche fue la peor de mi vida. Me quede en mi cuarto a oscuras y completamente sola mientras mis lágrimas no dejaban de correr. Pero... ¿Acaso no era eso lo que yo quería? Lo evite cada semana. Pero si ya lo había superado... ¿Por qué sentía en estos precisos instantes que moría? Esa noche me olvide de todo. De la fiesta. De la música. De las matemáticas. Simplemente me perdí en el vacío de mis pensamientos dejando correr el tiempo, que me arrastrara, que me llevase; a donde sea que el destino quisiera mandarme.
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