Mary:
Empecé evitarlo. Toda la semana lo hice. A excepción del viernes a la salida. Juro que si hubiera sido por mí lo evitaría sin dudarlo, pero no fue culpa mía haberme topado con él. Fue de mi libro de química ¡Oh estúpido libro de química!
El profesor Carrera, fiel partidario de la materia se llevó mi libro toda la semana. Se lo pedí miles de veces en clases ¿Y saben lo que me decía? ¡Mañana te lo doy! Y esa mañana del martes, se convirtió en la mañana del miércoles y la del jueves, y así sucesivamente hasta que el viernes se lo ocurrió mandar un deber que requería del libro. Me vi forzada a ir al laboratorio de química a la hora de salida. ¿Y adivinen con quien me encontré ese día?
Vaya destino el mío.
-Hola...- saludo. No se lo veía como otras veces. Estaba inusualmente diferente. ¿O quizás era el efecto de no verlo toda una semana desde tan de cerca
-Hola- salude claramente cortante. Talvez soné más brusca de lo usual.
¡Pero no podía evitarlo!
Yo estaba molesta. ¿Por qué estaba tan molesta? De alguna manera cada vez que lo veía me recordaba a esa chica.
Ese día mis ilusiones se fueron al piso. Que duro era estrellarse con la realidad.
-¿Cómo te ha ido en estos días?- pregunto mientras sonreía. Vaya que a él se lo notaba feliz
-Bien- volví a decir tan cortante como pude, dando así a notar que no quería seguir la conversación.
-¿A si?- pregunto divertido
Yo solo mire hacia otro lado ignorando su comentario mientras esperaba que mi maestro me diera de una buena vez mi jodido libro
¿Acaso no notaba que no quería hablar con él? ¿Acaso mi vista hacia otro lado no era suficientemente notorio como para darse cuenta de que quería que me dejara en paz?
-¿Qué tal te fue en los aportes? Hoy entregaron libretas- me lo hizo notar
-Muy bien- dije más enojada que antes, recordando que yo lo había ayudado en matemáticas
¿Acaso ese chico se creía la gran cosa solo porque todas las chicas del colegio morían por él?
Vi que su mirada fue hacia el piso por un momento
-¿Está todo bien?- pregunto esta vez serio.
¡Vaya que era lento! ¿Y recién lo noto?
¡No! ¡Todo no estaba bien! Dios quería gritar. Solo correr lo más lejos de él. Correr lo suficiente hasta que este sentimiento que me mataba desapareciera.
Pero no podía engañarme. Enserio lo amaba. ¡Yo estaba jodidamente enamorada de el!
¿Por qué actuaba de esta manera tan cortante con el chico que me gustaba?
¡Dios! ¿Acaso yo estaba celosa? ¿Celosa de Amanda Taylor?
-Lo lamento- fue lo que salió de mi boca antes de que el profesor Carrera llegara con mi tan esperado libro – Me tengo que ir. Ten un buen día- dije sin emoción alguna mientras me retiraba de ese lugar. Mi cara, mis acciones, mi tono, todo en mí en ese momento era neutro. Sin una pisca de emoción o sentimiento.
Ese día llegue a mi casa con una sensación rara en mí.
Muy dentro de mi reconocía que Damien era el tipo de chico conquistador y quizás hasta mujeriego, pero... ¿Por qué aun así me gustaba? Debía superarlo. Estaba decidido.
Desde ese día me propuse mantener a Damien Wood lo más lejos posible de mi vida.