Capítulo 5

457 Words
Mary: Estaba en clases de matemáticas cuando lo vi entrar a mi curso. ¡Dios él estaba en mi curso! El profesor Calle le había dado la hoja del aporte. Así que el entro a dar aporte atrasado de matemáticas en mi curso. ¿Y adivinen en donde se sentó? Al frente mío. Y si lo dije bien ¡Adelante mío! Esto paso por no haber corrido como loca el primer día a buscar uno de los anhelados puestos de atrás. Supongo que sentarme siempre cerca de la mesa del profesor hoy tuvo sus privilegios. Supongo que es una de las tantas ventajas de ser yo. Lo mire todo el tiempo. Simplemente no podía evitar verlo. Él era hermoso. De un momento a otro vi su hoja de examen; vi claramente como paro de escribir, el detuvo su mano. 5/4 q=5 ¿Qué pasaba? ¿Acaso no sabía hacer eso? ¡Dios era un simple despeje! Solo tenía que despejar q. 5q = 5(4) 5q= 20 q=20/5=4 Solo tenías que hacer eso y salía. -La respuesta es 4- le susurre por lo bajo El pareció sorprendido. Por un momento no reaccionaba. Pero después lo vi encerrar la respuesta que le dije. Mire su siguiente ejercicio y rápidamente lo copie en mi cuaderno, era una ecuación lineal decidí resolverlo por el método de reducción y rápidamente saque la respuesta. - y= 1 mientras que x= -1 – le volví a susurrar No había problema con que solo copiara el resultado después de todo nuestro profesor a algunas penas revisaba el procedimiento. Eran 5 temas, pero él ya tenía resuelto los otros 3. -Gracias- oí que me susurro Después de eso él se levantó y le entrego la prueba al profesor para luego verlo caminar hacia la puerta de salida de mi curso. Pero... antes de irse vi que me miro. ¡Dios el chico se detuvo al pie de la puerta y me miro! Se aseguró que también lo mirara y una vez lo hice me sonrió. Al verlo sonreír inevitablemente también lo hice, estaba simplemente feliz, ni siquiera yo sabría explicar eso. ¿Cómo es que con tan solo verlo sonreír me pongo así? Cuando inevitablemente le devolví la sonrisa juro que se le ilumino mucho más la cara, claramente satisfecho por mi reacción. Juro que hasta sus ojos le brillaban; O quizás es lo que yo veía en ese momento. Finalmente, el salió del curso. Vi que dos chicas del curso lo notaron para luego dedicarme una mirada quizás de... ¿Odio? rápidamente volví mi mirada al cuaderno. Pero ya me era inevitable borrar mi sonrisa. Y por el resto de ese día solo recordaba su mirada, el brillo de sus ojos, y su deslumbrante sonrisa que dejaba a cualquiera sin aliento. Nunca me había sentido tan feliz de saber matemáticas o de sentarme por las primeras bancas. Supongo que a veces lo que hoy parece una desgracia el día de mañana podría convertirse en un milagro.
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