Damián:
6to Año de colegio pronto para graduarnos y al igual que cada recreo la vi pasar.
De repente había empezado a reconocerla. ¿Cómo es que había terminado fijándome en alguien como ella? Supongo que todo comenzó desde aquel día.
- Lo siento- me disculpe rápidamente mientras pasaba a su lado, para pronto volver a reunirme con mis amigos.
Ni siquiera le preste atención ese día. Pero cuando llegue con mis compañeros me hicieron notar algo peculiar. Aún recuerdo perfectamente las palabras que dijeron...
-¡Eh que te ha quedado mirando!- dijo Jordán mientras reía
-¿Quién es ella?- dije mirándola de reojo sin mucho interés, pero nunca fue notorio
-Ella te puede ayudar en los exámenes- dijo David en un comentario, para el cual no entendí nada
-¿Eh?- exclame confundido
-Es una cerebrito- me explico-Se llama Mary Rossi- dijo Jordán
Entonces la vi, la chica media quizás 1 metro 60. Su cabello era castaño y sus ojos azules como el cielo. Después de un momento observándola de pronto parecía interesante.
-¡A que no puedes conquistarla!- sonó la voz de Michael desafiante
-¿Acaso eso es un reto?- cuestione de inmediato
-Hagamos una apuesta- sugirió
-¿Qué propones?- pregunte interesado
-Si logras que ella te confesé que te ama antes de que se acabe el curso le diré a mi hermano que te de su guitarra autografiada por Slash.-dijo sin titubear. Él iba enserio con la apuesta. -Tendrás que traer una prueba, quizás grabarla mientras lo haga, con eso bastara-
¿Una guitarra nueva y con el autógrafo de s***h?
No sanaba tan mala idea.
-Créeme esa chica es demasiado lista para ti. No aceptes- me susurro Jordán rápidamente en modo de consejo.
Pero... ¿Qué tan difícil podía ser?
Sera como conquistar a cualquier otra chica ¿Verdad?
-Hecho- dije sin pensarlo
-Hay una clausura amigo- me detuvo Michael rápidamente –Tú no puedes decirle que te gusta, ella debe ser la primera en confesarte sus sentimientos, si tú le dices que te gusta de seguro te corresponderá y eso no vale ¿Entiendes?
-Suena justo – dije mientras lo miraba y estiraba mi mano para formar el trato
-¡Pero!- intervino –Si tú pierdes tendrás que hacer mi tarea por todo un año- dijo Michael. Sabía que tenía que existir un contra aquí.
-De acuerdo- dije muy seguro de mí –No hay problema, será fácil- O eso fue lo que pensé en ese momento mientras estrechábamos las manos.
¿Quién diría que, desde ese día, aquel juego se terminaría volteando de un modo tan desastroso?